viernes, 2 de diciembre de 2011

El mundo, en una crisis inédita


El mundo, en una crisis inédita


Hace poco me ocupé aquí de "La bronca de los indignados". Me refería a la ola de descontento que cubre buena parte del mundo y me detenía, especialmente, en las causas de las movilizaciones que surgieron en Estados Unidos. Intenté llamar la atención sobre el profundo cambio de época que estamos viviendo y que ha sido escasamente tratado en nuestro país. Quiero volver sobre el tema y algunas de sus repercusiones.
Los levantamientos de los últimos meses (y resulta todo un síntoma) tomaron desprevenidos a los analistas políticos. Ya había pasado con la "primavera árabe". Los intelectuales de Trípoli o de El Cairo "parecieron sorprendidos y confusos ante un movimiento que no pudieron pronosticar" (The New York Times, 5/11/2011). En Occidente, un sociólogo de la talla de Zygmunt Bauman atribuyó de entrada las violentas manifestaciones de Londres a un consumismo impotente. El difundido filósofo esloveno Slavoj Zizek no se quedó atrás. En la London Review of Books (8/9/2011), su juicio fue mucho más lapidario e indiferenciado: abarcó desde las movilizaciones en los países árabes hasta "los indignados" de Madrid. Estaríamos ante "un grado cero de la protesta", "una revuelta sin revolución", "una acción violenta que no pide nada" y, en fin, "explosiones sin sentido".
Es curioso que pensadores como Zizek -que después intentó un giro- les exigiera a quienes se manifestaban (no importa dónde ni cuándo ni por qué) que llevasen ya preparado en sus mochilas un proyecto para "imponer una reorganización de la sociedad". Es decir, lo que ni él ni nadie posee precisamente porque el mundo ha ingresado en una crisis de proporciones y características inéditas cuya complejidad apenas permite, según los lugares, discutir los rumbos del cambio antes que formular grandes proyectos.
Pero dije que la posición de Zizek varió. Un par de días después de que publicara su crítica, se inició en las calles de Nueva York el "Ocupa Wall Street" (OWS). Y hacia allí se dirigió entonces el filósofo para expresarles un amplio apoyo a los manifestantes y urgirlos a que se mantuvieran firmes e imaginasen alternativas para su país. Sólo que, en su arenga, Zizek recuperó sus certezas y afirmó que los sucesos en curso indicaban claramente que "se acabó el casamiento entre la democracia y el capitalismo". Volveré sobre esto.
Más oportunas fueron las palabras del célebre lingüista Noam Chomsky al brindar su respaldo a los acampados en la Plaza Dewey, de Boston. Modificó allí una tesis famosa para señalarles que quienes desean transformar el mundo deben primero entenderlo. ¿Por qué más oportunas? Porque aunque Chomsky no lo haya dicho, su indicación invita a descifrar adecuadamente el significado mismo de las protestas. Y a tomar conciencia de que, desde los años 70, la dominación del capital financiero, la globalización y la crisis actual de los países centrales han terminado por arrojarnos a una era sin precedentes históricos, a una terra incognita para la cual carecemos de mapas.
De ahí la ausencia de interpretaciones serias (y no dogmáticas) que puedan servir de guía efectiva. De ahí también que los políticos, obligados a la acción, se contenten con echar mano de un conjunto de recetas que en las últimas décadas ya llevaron al fracaso tanto a los conservadores como a los socialdemócratas. Por eso no es extraño que el OWS, por ejemplo, constituya una novedad saludable que cuenta con la franca aprobación de por lo menos el 54% de los estadounidenses, según una encuesta de la revista Time .
Su acierto simbólico ha sido elegir ubicarse en Wall Street y no frente al Capitolio, en Washington. ¿Qué sentido tendría elevar demandas a un proceso legislativo que es considerado corrupto y en el cual la mayoría de los ciudadanos no confía? La imagen positiva del Congreso de Estados Unidos no llega hoy al 13%, y resulta la más baja de la historia. ¿Para qué darle legitimidad, entonces, a un sistema que la ha perdido? Mejor dirigir francamente la protesta al cuartel general de lo que el premiado economista Paul Krugman define como "una fuerza destructiva, económica y políticamente".
El presidente Obama declaró que "entendía a los manifestantes" y lamentó en varias ocasiones su impotencia ante las fuerzas económicas que, según él, bloquean o desvirtúan sus planes. Claro que para la campaña legislativa de 2010 su propio partido recibió diez veces más aportes de las grandes corporaciones que de los maltrechos sindicatos. Más aún, ese montón de millones de dólares provino, en total, de un magro 0,25% de la ciudadanía, de manera que los principales lobbies saben algo que Obama no ignora, y es que sus presiones están sólidamente apuntaladas, al margen de sus perniciosos efectos sobre la sociedad.
La revuelta encabezada por el OWS es ideológicamente variopinta y está lejos de representar lo que descubrió Zizek. Si lo hiciera, les estaría dando curiosamente la razón a los furibundos ataques que le dirige la derecha, que tildó a todos los acampados de ultraizquierdistas (Wall Street Journal, 18/10/2011). No sólo es falso esto último sino que la metáfora del casamiento no funciona porque nunca han existido ni un único tipo de capitalismo ni un único tipo de democracia. Otra cosa es declarar, como lo ha hecho el OWS, que "ninguna verdadera democracia resulta posible si sus modalidades están dictadas por el poder económico". Por eso, según subraya Jeff Goodwin, sus militantes "se oponen más bien a la «avidez financiera» que al capitalismo en cuanto tal" ( Le Monde Diplomatique , Nº 149).
Sucede que en los inciertos tiempos que corren es más necesario que nunca distinguir con cuidado entre un típico movimiento ideológico, que sabe de antemano aquello que se propone ver, y un movimiento sensibilizador como el OWS, que sugiere vigorosamente hacia dónde mirar. En este sentido, no es poca cosa que, en dos meses, haya opacado la cuestión del déficit para abrir un debate hoy imprescindible acerca de la igualdad y de la justicia social. Es un paso significativo en la dirección que recomendaba Chomsky.
Por su propia naturaleza, los movimientos que denomino sensibilizadores son heterogéneos, deben compatibilizar reivindicaciones múltiples y corren siempre riesgos de dispersión, más aún cuando rechazan los formatos institucionales corrientes. Pero, a la vez, si dan en el blanco, como en este caso, redirigen la mirada de la ciudadanía, logran que salgan a la superficie las silenciosas premisas mayores en las que se funda un orden injusto, impiden que se las siga naturalizando y llevan a discutir las alternativas posibles. Por eso son movimientos que se vuelven muy peligrosos para los beneficiarios de un orden semejante, aunque carezcan de un proyecto bien definido. No es casual que China -que con 500 millones de usuarios alberga a la mayor comunidad online del planeta- haya prohibido, primero, toda información sobre la "primavera árabe" y haya dispuesto que, desde este mes, desaparezca de sus redes sociales cualquier referencia al OWS.
¿Qué va a pasar con la bronca de "los indignados"? Nadie lo sabe. Pero no es esto lo central. En política, como escribió Sheldon Wolin, siempre han sido mucho más importantes las advertencias que las predicciones. Y tanto el OWS como el vendaval de protestas que se desató en Europa constituyen una formidable advertencia de que las cosas no pueden seguir como están y, menos todavía, ser arregladas por tecnócratas bendecidos por los mismos factores de poder que precipitaron al mundo en la crisis. Grecia, Portugal, Italia o España son naciones que han sido obligadas a hacer oídos sordos a la advertencia y ya veremos cuál será el desenlace. Algunos -como la presidenta del Fondo Monetario Internacional- agitan la amenaza de un colapso total si no se respetan sus órdenes. Otros hemos comenzado a pensar que quizá las comparaciones respecto de la situación presente no deban detenerse en la Gran Depresión de 1929/30 sino prolongarse hasta las vísperas de la Segunda Guerra Mundial. Y esto no porque el resultado vaya a ser similar sino porque pueden incrementarse las guerras focalizadas y el recurso a la fuerza allí donde el gatopardismo no alcance para contener la protesta. Después de todo, Alemania o Francia inundaron a países como los mencionados de préstamos pero también de armas.
En cuanto al OWS, hay un hecho elemental: lo mismo que en el viejo continente, en Estados Unidos se viene el invierno, con sus temperaturas heladas y sus tormentas de nieve. Hubo quienes instalaron carpas y calefactores para no moverse de sus lugares. Otros, proponían dar por cerrada exitosamente una primera etapa a fin de inaugurar abril con una "ofensiva de primavera". La represión policial viene de zanjar la controversia desalojando a los primeros. Quizá sea mejor para el OWS. El contexto internacional es muy inestable y conviene observar con cuidado cómo evoluciona en estos meses. Por otra parte, la calle no es el único lugar donde se pueden llevar adelante diálogos y discusiones que son más indispensables que nunca. Conviene recordar que el movimiento se inició y se desarrolló a través de las redes sociales y que ha llegado ya tanto a las universidades como a los sindicatos y a los medios de comunicación. Y uno de los grandes ejes de la polémica que se ha abierto es si acaso son alcanzables formas de capitalismo controladas democráticamente que sean capaces de liquidar el desempleo y la pobreza y de asegurar, a la vez, una mayor igualdad y un creciente bienestar colectivo.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Las proteínas que hay en el mundo son solamente 21, sus propiedades biológicas dependen del arrollamiento.
Si el medio es muy àcido o muy bàsico, pierden las propiedades biològicas, es decir, ya no pueden formar parte del ADN, que como todos sabemos llevan los genes que transmiten la herencia. Sin embargo, sì pueden mantener sus propiedades orgànicas.
Si una empresa como las làcteas, vierte con contenidos muy àcidos, las proteìnas no podràn transmitir a futuras generaciònes de microorganismos sus peculiaridades, pero obviamente sì, como hemos dicho, podràn ser consumidas por otros microorganismos ò por el ser humano.
Es una lastima, pues, que hayan empresas que entre otras cosas descuiden este importante factor medioambiental.

viernes, 18 de noviembre de 2011

MEDIO AMBIENTE

  1. !Hola amigos¡ ¿Cómo están? Soy el Ingeniero Horacio Sidders, algunos de ustedes ya han leído las mismas palabras, otros tal vez no, pero me interesa el medio ambiente y desearia comunicarme con alguno de ustedes que tengan las mismas inquietudes para poder intercambiar informaciones al respecto. Horacio.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Las glaciaciones


Glaciación global
Una vista de la banquisa alaskeña. Tal vez así era toda la superficie de la Tierra durante la edad de hielo conocida como Tierra Bola de Nieve'
Tierra bola de nieve (en inglés, Snowball Earth) es el nombre de una teoría paleoclimática que sostiene la ocurrencia durante el período Criogénico de una o varias glaciaciones de escala global, durante las cuales la totalidad de los continentes y océanos de la Tierra quedaron cubiertos por una gruesa capa de hielo y alcanzaron temperaturas medias de -50 °C. La Tierra surcaría entonces el espacio como una gran bola blanca de hielo, de ahí su evocador nombre.
Sus defensores sostienen una duración de al menos una decena de millones de años,[1] lo que convertiría a este evento no sólo en la mayor glaciación jamás experimentada por la Tierra sino también en la más duradera. Se cree que su impacto sobre la biosfera fue tal, que la vida estuvo cerca de desaparecer por completo de planeta.
Se han propuesto al menos cuatro eventos de glaciación global hace entre 750-580 millones de años,[2] aunque con causas y magnitud diferentes, por lo que el término “Tierra bola de nieve” es a veces usado de forma genérica pare referirse a glaciaciones de alcance casi global, y no sólo al episodio de hace 750 millones de años.
La teoría es todavía objeto de controversia científica. En particular se carece de consenso sobre el mecanismo generador y su extensión real. Algunos científicos, en base a una reinterpretación del registro geológico, niegan que fuera global y la reducen a un evento de alcance similar a las recientes glaciaciones del Holoceno.[cita requerida]
[editar] Historia
Aunque en su formulación actual es a veces atribuida a Hoffman, se trata de una teoría de lenta gestación, fruto del trabajo de numerosos científicos a lo largo de cinco décadas, durante las cuales ha ido acumulando nuevas evidencias y refinando sus planteamientos. Desde 1985 el número de artículos científicos publicados ha experimentado un notable incremento,[3] probablemente no ajeno al aumento de la inquietud suscitada por la teoría del cambio climático antropogénico.
La constatación de la existencia de depósitos glaciales proterozoicos data de 1871 con la publicación de los estudios de Thomson sobre yacimientos escoceses.[4] Desde entonces se sucedieron los hallazgos de nuevos yacimientos en distintas partes del mundo.
Se propone al geólogo Sir Douglas Mawson (1882-1958) como la primera persona en hablar de una glaciación global,[5] para entonces ya se habían publicado casi treinta artículos sobre nuevos yacimientos. Este explorador antártico descubrió depósitos de tillitas en el sur de Australia a los que, de acuerdo a la creencia de una distribución continental inmutable, atribuyó erróneamente un origen ecuatorial y en consecuencia propuso una glaciación de magnitud global.[6] [7]
En 1964, W.H. Harland presentó datos paleomagnéticos que evidenciaban las existencia de tillitas en Svalbard y Groelandia que fueron depositadas a latitudes casi ecuatoriales.[8] [9] [10] [11] Consideró que la existencia de estos depósitos, cuyo espesor y magnitud indicaban una ubicación casi costera, era una clara evidencia de una glaciación global. Sin embargo, en los años sesenta la propia teoría de la tectónica de placas estaba en pleno debate científico y tanto la reconstrucción continental, como la posibilidad de una glaciación global fueron ampliamente contestadas.
La hipótesis de Harland recibió un fuerte apoyo cuando Mikhail Budiko, un reputado científico considerado uno de los padres de la climatología cuantitativa, desarrolló un modelo numérico para investigar el efecto sobre el clima de las variaciones en la radiación solar debidas a las emisiones de polvo volcánico y a cambios orbitales (los ciclos de Milankovitch). Una parte fundamental de su modelo era el mecanismo de realimentación del albedo del hielo.[12] [13] Los resultados indicaron que cuando la cubierta de hielo alcanzaba los 50º, se producía una realimentación del albedo descontrolada capaz de cubrir de hielo todo el planeta. Aunque el modelo se desarrolló para analizar las variaciones del clima durante el Cuaternario, demostraba la posibilidad de glaciaciones globales.
Las fumarolas negras en las dorsales medio-oceánicas pudieron ser el "último refugio" para la Vida en el planeta Tierra durante las glaciaciones globales
El descubrimiento de las fumarolas negras en las dorsales oceánicas en 1977, y la existencia de importantes comunidades de organismos extremófilos asociadas a ellos, totalmente independientes del sol para su subsistencia, eliminó otro escollo de la teoría. La vida habría podido sobrevivir a una glaciación global en tales ecosistemas.
Como síntesis de todas estas aportaciones en 1992 J.L. Kirschivink, acuñó por primera vez el término de “snowball earth”. En un breve capítulo de libro enunciaba formalmente la teoría al proponer un posible mecanismo de glaciación, otro de escape y dotarla de contraste hipotético. Según él, la distribución mayoritariamente ecuatorial de las masas continentales durante el neoproterozoico, aumentó el albedo terrestre precisamente en la zona de mayor irradiancia y menor nubosidad del planeta.[14] [15] Este efecto se pudo ver intensificado si además existieron grandes superficies de mares someros altamente reflectivos. Este aumento del albedo, postuló, pudo ser suficiente para iniciar una glaciación ecuatorial. El escape del periodo glacial pudo producirse por un efecto invernadero por acumulación de CO2 de origen volcánico y facilitado por la interrupción de su asimilación por los oceános y tierra, ambos desconectados de la atmósfera por el hielo. Una condición necesaria para este escape era que las temperaturas en los polos no alcanzasen los -80ºC pues entonces todo el CO2 hubiera precipitado como hielo seco, tal como ocurre en lo polos de Marte; dejando la atmósfera sin gases invernadero. Este mecanismo tendría varias implicaciones susceptibles de ser verificadas:
  1. Se precisaría una elevada sincronía de todos los depósitos glaciares de la época.
  2. Éstos poseerían una elevada similitud estatigráfica.
  3. Deberían aparecer importantes capas de argillitas laminadas consecuencia de la reoxigenación de un mar anóxico.
En 1998, Paul Hoffmann y su equipo, dieron un nuevo y definitivo impulso a la teoría con el análisis estratigráfico e isotópico de importantes formaciones geológicas en Namibia, correspondientes al antiguo cratón del Congo. Aportó nuevos datos sobre la amplitud, duración e impacto en la biosfera.[1] El aspecto más sorprendente de sus investigaciones eran las evidencias de una brusca transición, en términos geológicos, de la fase glacial a una fase de invernadero de elevadas temperaturas. Hoffman lo atribuía a la súbita liberación atmosférica del CO2 de origen volcánico hasta entonces acumulado en capas subaéreas. Esta brusca transición explicaba la formación de grandes depósitos carbonatados sobre las tillitas y la formación de arcillas ferrugíneas bandeadas. Se estima que la concentración de CO2 pasó de valores mínimos a concentraciones del orden de 350 veces la actual. El análisis isotópico de los carbonatos reveló que el carbono de los estratos glaciales era extremadamente bajo en 13C, lo que indicaba una falta casi total de actividad biológica marina. Las fluctuaciones de este isótopo indicaban además que, en aquella era, hubo varios ciclos de glaciación y deshielo.[16]
SIM neoproto.ogv
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Resultados simulacion NASA.
Finalmente el equipo francoestadounidendeose DTM (Deep Time Modelling) dirigido por el climatólogo Yannick Donnadieu (que trabaja en el CNRS francés) con el apoyo de simulaciones informáticas del modelo GEOCLIM. ha renovado el debate sobre las causas que provocaron la glaciación.[17] De acuerdo a sus simulaciones la ruptura del supercontinente Rodinia facilitó un aumento de la escorrentía y en consecuencia un mayor consumo de CO2 atmosférico por meteorización de los silicatos. Como resultado la concentración de CO2 atmosfeŕico pudo descender hasta los valores necesarios para iniciar la glaciación.[18] [19] [20] [21]
[editar] Proceso
Se cree que el desencadenante principal pudo ser un descenso en la concentración atmosférica de los gases de efecto invernadero como el CO2 y CH4. Curiosamente este descenso situaría su concentración en niveles similares a los actuales, no obstante debe recordarse que hace 900 ma el Sol era aproximadamente un 6% más débil y la tierra precisaba de un mayor efecto invernadero para obtener temperaturas "habitables".
La causa de este descenso parece ser diferente para el CO2 y para el CH4. En el caso del CO2, varias causas pudieron contribuir a un drástico descenso. Donnadieu propuso la combinación de tres fenómenos geológicos que acelerarían el proceso de meteorización de los silicatos, reduciendo su concentración atmosférica. Geológicamente, la concentración atmósfera-océano del CO2 está en equilibrio. La cantidad de gas que ambos reservorios acumulan depende del balance entre los procesos de aporte y eliminación, que a escala planetaria configuran un ciclo de unos 100.000 años. El suministro se debe principalmente a las emisiones volcánicas y a las emanaciones metamórficas. Su presencia en el vapor de agua acidifica las nubes provocando una lluvia ácida que es neutralizada por los silicatos en una reacción de meteorización durante la cual el CO2 es transformado en CaCO3. Una vez disuelto en el agua de los ríos como ion HCO3- es devuelto al océano, La eliminación ocurre en el océano a cargo de los organismos calcificadores (principalmente algas y cianobacterias, pero también protozoos y algunos metazoos) que lo usan como elemento de sostén en forma de carbonato. A la muerte de éstos precipita creando enormes depósitos sedimentaros que subducen con la corteza oceánica en las dorsales oceánicas, reincorporándose así al magma y cerrando el ciclo. Como la meteorización de los silicatos es el proceso más lento, de forma global el ciclo se acelera en épocas cálidas y húmedas y se ralentiza en las frías y secas. Donnadiu propuso que la anómala distribución tropical de las tierras emergidas durante el Periodo criogénico, en forma de un gran continente denominado Rodinia, aceleraría la tasa de meteorización de los silicatos, pues en los trópicos el clima es idóneo para ello. Esta aceleración se vería reforzada por dos fenómenos adicionales, por un lado hace 830 ma Rodinia comenzó a fracturarse provocando que el clima continental del interior evolucionara hacia otro más tropical al disminuir la continentalidad. El otro fenómeno fueron las masivas erupciones volcánicas de hace 730 ma del ártico canadiense, entonces localizado en pleno ecuador, y que generaron masivas coladas basálticas. El basalto es especialmente sensible a la meteorización. En conjunto estos tres fenómenos aceleraron la meteorización y provocaron un descenso masivo del CO2 atmosférico reduciendo el efecto invernadero.
La reducción del otro gas, al parecer implicado, es más simple pero está menos constrastada. El CH4 es sumnistrado a la atmósfera principalmente por los organismos metanogénicos y es eliminado por oxidación con el O2 atmosférico. Los niveles actuales de O2 determinan una duración media de 10 años, pero en la atmósfera primitiva mucho más pobre en oxígeno, su duración, y por tanto su acumulación, serían muy superiores. El efecto invernadero del metano es unas 30 veces superior al del CO2. Se cree que la proliferación de los organismos fotosintéticos ocasionó un brusco aumento del O2 y descenso del metano. No obstante se sabe que el boom de los primeros organismos fotosintéticos ocurrió hace unos 2.400 ma, en coincidencia con las glaciaciones huronianas, otros grandes episodios de glaciación mucho más antiguos pero no de carácter tan global.
Los resultados obtenidos por diferentes investigadores aplicando estas condiciones de partida a modelos climáticos difieren en la magnitud del fenómeno, desde una glaciación global una tierra completamente cubierta por una capa de hielo de varios kilómetros de espesor, hasta una tierra en la que los casquetes glaciares de ambos polos se extiendes hasta latitudes casi ecuatoriales pero que dejan libre de congelación los trópicos. En cualquier caso todos los modelos verifican el efecto albedo descontrolado predicho por Budiko, en el que el hielo aumenta la proporción de luz solar reflejada y devuelta al espacio, la tierra conserva menos energía solar, y se enfría aún más.
Este proceso se autoalimenta hasta llegar a su lógico final: la extensión máxima de los casquetes, convirtiendo la tierra en un planeta totalmente helado, hace 750 millones de años, con una temperatura de -20 grados en el ecuador y de -80 en los polos.
[editar] Dos cuestiones fundamentales
Las emisiones de CO2 de los volcanes crearían un efecto invernadero suficiente para sacar a la tierra de la glaciación global.
Dos cuestiones fundamentales se plantean.
  • ¿Cómo salió el planeta de este círculo vicioso? Todo indica que fueron los mismos volcanes los que lo hicieron. En efecto, en un mundo de hielo, el balance de la actividad volcánica es positivo en CO2 (lo emiten los volcanes), y la atmósfera fue alcanzando una concentración 350 veces más alta que la actual. El efecto invernadero hizo subir la temperatura hasta conseguir que, al menos una parte del mar se descongelase.
  • ¿Cómo sobrevivió la vida? En esta época, la vida estaba constituida por microorganismos acuáticos. Algunas especies pudieron sobrevivir porque al congelarse lentamente el agua se transforma en hielo muy transparente, y la escasa luz que lograba atravesar la enorme capa de hielo sobre el mar bastaba para mantener el primer eslabón de la cadena alimenticia. Sin olvidar el ecosistema de las dorsales oceánicas que no dependen de la luz del sol y que seguramente no fue perturbado por la glaciación.

martes, 8 de noviembre de 2011

Clitemnestra o el Crimen del Libro Fuegos de Margerite Youcemar

Voy a explicarles señores Jueces, tengo ante mi innumerables orbitas de ojos, de lineas circulares puestas en las rodillas, de pies descalzos, descansando sobre la piedra, de pupilas fijas donde emana la mirada, de labios cerrados cuyo silencio madura un juicio. Tengo ante mi audiencias de piedra.
Mate a aquel hombre con un cuchillo en la bañera, con la ayuda de mi miserable amante que ni siquiera fue capaz de sujetarle los pies, habéis venido aquí para escuchar mi historia, pero si ya la habeis repetido 20 veces despues de la copiosa comida ante el bostezo de vuestas sirvientas.
Ni una de vuestras mujeres haya soñado con ser Clitemnestra vuestos pensamientos criminales, vuestras ansias inconfesadas, ruedan por los escalones para derramarse en mí en una suerte de horrible vaivén que hacen de mí vuestro conciencia y de mí vuestro grito.

martes, 4 de octubre de 2011

Una terapia contola las osesiones


Una terapia controla las obsesiones

Logra la recuperación de entre el 40 y el 60% de los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

Por Fabiola Czubaj  | LA NACION
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 La doctora Amparo Belloch Fuster. Foto: Patricio Pidal/AFV

Acumular recortes de diarios, organizar la ropa en el placard por colores o baldear el patio todos los días a las seis de la mañana pueden ser manías tan comunes como benignas para nuestra salud mental. Pero cuando esas rutinas son incontrolables hasta el punto de no poder dejar de hacerlas por temor a que algo malo suceda, es probable que se trate del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC).

"Es una enfermedad que genera mucha vergüenza. No se trata de esas manías que todos podemos tener con la limpieza de la casa o un hobby, como coleccionar objetos, sino de pensamientos reiterados de que algo malo puede pasar y de que hay que hacer algo para evitarlo, como barrer, lavarse las manos, no tirar objetos o rezar", explicó la doctora Amparo Belloch Fuster, catedrática de psicopatología de la Universidad de Valencia, España.

Ella forma parte del Grupo de Trabajo sobre Cogniciones Obsesivo-Compulsivas -del que participa la Fundación Aiglé de nuestro país-, que desarrolló un programa multicéntrico de tratamiento del TOC con sesiones grupales o individuales.

Entre los 4 y 6 meses que dura el programa, de 4 a 6 de cada 10 pacientes se recuperan. En el resto, las obsesiones y las compulsiones se reducen hasta permitirles llevar una vida normal. "Todos los pacientes mejoraron algo y otros se recuperaron completamente -comentó, sobre los 50 pacientes atendidos en Aiglé el doctor Fernando García, coordinador de Investigación-. Nos dicen que sus vidas cambian totalmente; que pudieron saber de qué se trataba lo que les pasaba; aprender herramientas para solucionarlo y encontrarse con otros con el mismo sufrimiento."

Los estudios en los que se puso a prueba la efectividad del nuevo programa frente a la terapia de primera elección (exposición con prevención de respuesta), demostraron que los resultados son comparables. "El programa funciona igual o mejor; las tasas de recuperación y de mejoría son iguales o algo superiores", resumió Belloch Fuster, de visita en el país para participar de un seminario inaugural de encuentros de la Fundación Aiglé, donde el doctor Héctor Fernández-Alvarez coordina el programa. Informes: (011) 4781-3897.

Con otro estudio, los investigadores argentinos y españoles determinaron qué pacientes eran los mejores candidatos para las 16-18 sesiones que incluye el programa. "Son, principalmente, los que se conocen como obsesivos puros, que suelen tener rituales encubiertos, que otros no ven, como rezar o pensar."

Y al comparar las sesiones grupales con las individuales, las primeras dan mejores resultados en el largo plazo (a un año o más), mientras que los encuentros a solas con el terapeuta son más efectivos en el corto plazo, aunque con más recaídas. Entonces, un paciente con TOC grave puede mejorar rápidamente con sesiones individuales y, luego, mantener los resultados con sesiones grupales.

Una persona puede convivir más de 30 años con el TOC. "Es un trastorno crónico que afecta mucho la calidad de vida; en algunos casos, no quieren salir de la casa", agregó García.

Pero ¿por qué aparecen estas obsesiones y compulsiones? Según la especialista española, existe una predisposición genética. "Si a eso se une haber tenido depresión, TOC, experiencias traumáticas difíciles de tolerar o bajo nivel de tolerancia al estrés o el malestar, aumentan la posibilidad de que se activen estos pensamientos de que algo malo puede suceder. De hecho -señaló-, los pacientes suelen decir que su cabeza es el peor enemigo que tienen."

El TOC aparece a cualquier edad; en hombres y mujeres por igual, aunque en ellas es más común los pensamientos asociados con la contaminación o la limpieza, y en ellos, los relacionados con la acumulación, la duda y el miedo a deshacerse de objetos. Situaciones como la pérdida del trabajo, el posparto o una mudanza lo pueden activar.

"Antes, se pensaba que era una enfermedad muy poco frecuente porque los pacientes sólo consultaban cuando aparecía la depresión que produce el TOC -dijo Belloch Fuster-. Hoy sabemos que afecta a entre el 2 y el 2,5% de la población."

Durante las sesiones, los pacientes comprenden que tienen una enfermedad, dejan de sentir vergüenza por sus comportamientos y aprenden a controlar los pensamientos que los hostigan. "Podemos garantizar que van a mejorar mucho hasta hacer una vida normal", finalizó Belloch Fuster.

Emilio Mignone, a favor de la vida

VANCOUVER.- "¿Se han necesitado 6000 años de civilización y toneladas de leyes y de tratados jurídicos para llegar a esto?" Estas palabras, pronunciadas en 1976 por Emilio Mignone, referidas a la represión ilegal, bien se pueden aplicar a la legalización del aborto. Es que el fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales estuvo siempre a favor de la vida. Yo lo sé: soy su hijo.
Mi padre (1922-1998) fue abogado, educador y defensor de los derechos humanos. Nunca fue antifamilia y antivida, discurso que actualmente se está forzando en el mundo entero, también por organizaciones que se dicen a favor de los derechos humanos. A mediados de julio, el CELS se adhirió a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que impulsa una reforma legal que despenalice y legalice la interrupción voluntaria del embarazo.
Unos días antes, Emecé publicó La vida de Emilio Mignone: justicia, catolicismo y derechos humanos , por Mario del Carril. En esa biografía se entrevé que papá no estaba a favor del aborto, sino que defendió, con sus aciertos y errores, principios cívicos, cristianos y de familia. Hilda Sábato escribe en el prólogo de ese libro que Mignone estuvo siempre "anclado en algunos valores básicos de matriz cristiana".
Horacio Verbitsky es el presidente del CELS, y en la presentación de la biografía dijo: "Nosotros somos herederos" [de Emilio]. Y añadió que querían "llevar adelante el legado que nos dejó". Señaló después: "En el CELS seguimos la línea de Mignone. No tenemos que hacer ningún esfuerzo por adivinarla, porque él la dejó por escrito".
Mis tres hermanos sobrevivientes y yo donamos al CELS todos los documentos de nuestro padre sobre derechos humanos: dudo que se encuentre en esas miles de páginas la justificación de leyes abortistas.
Me causaría mucho dolor que se abusara del nombre de Emilio Mignone y que la institución en que dejó buena parte de sus fuerzas y entusiasmos se abocara a algo tan opuesto a lo que él y mi madre (también cofundadora del CELS, junto con otras siete personas) pensaban.
La biografía cuenta que papá y mamá tuvieron cinco hijos. Al fallecer la esposa de un tío nuestro, cuatro primos vinieron a vivir con nosotros. Un niño de la villa del Bajo Flores, que era ahijado de mi hermana Mónica (detenida-desaparecida por la dictadura) vivió durante varios años con mis padres, cuando nosotros, sus hijos, ya habíamos crecido.
El punto de inflexión de la vida de mis padres fue el 14 de mayo de 1976, cuando militares -que después supimos que eran de la Marina- se llevaron a Mónica (a la Escuela de Mecánica de la Armada, y a una muerte desconocida, comparable con la interrupción de embarazo). El resto de sus vidas fueron dedicadas, primero, a buscarla, y después a tratar de evitar que otras vidas pudieran desaparecer injustamente. ¿Se puede pensar que ellos quisieran que vidas inocentes se truncaran en el seno de sus madres? ¿Qué decir de la búsqueda de mis padres, y de tantos otros, de niños nacidos en cautiverio y no entregados a sus parientes? ¿No sería un contrasentido reivindicar sus derechos y al mismo tiempo defender el aborto?
Hace 35 años que no vivo en la Argentina; y no hablo de política. Pero sigo el pensar y el sentir ético de mis padres al predicar como sacerdote, y también al escribir, como ser humano, sobre el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural. Hay poderosos grupos de presión y personas dentro de instituciones internacionales que promueven una suerte de neocolonialismo demográfico. "No les damos dinero para el desarrollo si no promueven el aborto", es su argumento. Muchas veces personas y grupos son instrumentalizados para tratar de imponer el aborto a poblaciones que no lo quieren.
"La vigencia del tipo penal lo que procura es mantener el control social sobre las mujeres y perpetúa los efectos aberrantes que tiene la criminalización del aborto sobre la vida y la salud de las mujeres que se enfrentan a un embarazo no deseado. La falta de un debate serio y profundo sobre esta cuestión sólo muestra el desinterés por la vida y la salud de las mujeres, y sobre todo de las más pobres. Lo que logra la penalización del aborto es remarcar las desigualdades en la sociedad", señaló la abogada Lourdes Bascary, del CELS.
¿La mujer? Medios como The Economist señalan que el aborto en China y la India ha llevado al genocidio de docenas de millones de niñas. Además, no hay duda de que en muchos casos, en cualquier país, la mujer es llevada a abortar por el varón, por presiones "machistas".
Mi padre fue un gran inconformista. Pienso que muchos debemos serlo cuando otros intentan arrollar el derecho a la vida. Continuar el legado de papá significa defender tanto al detenido-desaparecido como al niño -¡y a la niña!- por desaparecer.
No quiero dejar de añadir que rezo a diario por todos los argentinos: por mis padres y aquellos que los hayan tratado injustamente; por mi hermana Mónica, junto con aquellos que la torturaron y mataron; por las mujeres que sufren, por sus victimarios, y por los que promueven el aborto. Pero aclaro que si el CELS lo promueve, no sigue el ideario de mis padres.
El autor, sacerdote, es licenciado en Derecho y máster en Ciencias Políticas. Vive en Vancouver