sábado, 14 de julio de 2012

Historia de la humanidad


En 1980 existían 1.8000 millones de personas.
En 2011, habría 7.000 millones.o sea en 211 años el aumento población es de 5.200 millones, en promedio 28,4 millones de personas por año
Si un 25% practica religiones orientales,ergo hay 1.750 millones de peronas, que lo hacen y  5.250 millones entre cristianos, musulmanes, judíos, agnósticos, ateos, etc.


Llega un tipo bien borracho a las 3:00 de la madrugada a su casa, mete la llave despacito sin hacer ruido para no despertar a su mujer.
Pero la mujer lo estaba esperando sentada en el sillón del living, cuando abrió la puerta esta le prendió la luz.
El borrachín al verse descubierto le dice:
Borrachín: Que..?
Esposa: Que de que..?
Borrachín: Que de que o que..?
Esposa: Que de que o que de que..?
Borrachín: Que de que o que de que o que..?
Esposa: Que de que o que de que o que por que..?
Borrachín: Que de que o que de que o que por que pero que..?
Esposa: Que ¿Donde andabas?!!
Borrachín: No, no, no.... no me cambiés la conversación.






Cuando Charles Darwin escribió su famoso tratado sobre la evolución del hombre fue correcto para su época. Darwin vivió hacia fines del siglo XIX, su teoría de cambios progresivos adaptativos era correcta. 100 años después la ciencia avanzó mucho, como lo veremos en posteriores entregas, incluso en lo que se comenta mas abajo.
Como Galileo, que desplazó a la tierra como centro de universo, Darwin arrojó al hombre del paraíso, donde según la Biblia lo había creado Dios y lo lanzó al reino animal. Este fue su gran aporte.


Especie humana

La mitocondria es un orgánulo de las células eucariotas (humanos),que le provén energía, a su vez tienen su propio
 ADN mitocondrial, Esta ADN mitocondrial tiene la cualidad que sólo transporta genes determinantes del sexo femenino.
Lo cual determina que,maméfero, hace 180 millones atrás dio origen a los hombres actuales.
Otra curiosa propiedad es la de determinar el origen de actuales grupos humano.
La historia de las primitivos indígenas de la isla de PTO. RICO ES ILUSTRATIVA

Historia de Puerto Rico


Puerto Rico
La historia de Puerto Rico comenzó con el asentamiento del pueblo ostoinoide en el archipiélago de Puerto Rico entre los años 3000 y 2000 a. C. Otras tribus, como la de los indios arahuaco y saladoide, poblaron la isla entre los años 430 a. C. y 1000 d. C. En el momento de la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo en 1493, la cultura indígena dominante era la de los taínos. La cultura taína se extinguió durante la última mitad del siglo XVI debido a la explotación de los pobladores españoles, a la guerra que libraron contra los taínos y las enfermedades que trajeron.






sábado, 7 de julio de 2012

¡Hola amigos! Creo que les va a gustar un chiste sobre Benedicto XVI donde, por supuesto no hay falta de respeto. Horacio.


Un chiste papal

Benedicto xvi fue a visitar a su familia a Alemania, a la vuelta aterriza en fiumicino, puesto que era un viajo privado, no lo habia acompañado nadie, como era verano el chofer lo esperaba en un merdeces benz descapotable.
El papa le dice mira Giuseppe desde que soy Papa no he podido manejar y a mi me encanta, en realidad soy algo tuerca así que vos te sentás atrás y yo voy al volante. Pero su santidad me van a echar! (dice Giuseppe), ¿Cómo te van a echar si soy yo el que te contrato? El Papa se sentó al volante y Giuseppe se sentó en el asiento de atrás, el coche empezó a tomar velocidad y el Papa ante el terror de Giuseppe, iba mas rápido. En cierto momento suena la sirena de un coche policial, el policia se acerca y asombrado lo ve al papa al volante, entonces toma su celular y lo llama a su superior y le dice: Señor una persona importante ha cometido una infracción y yo no puedo hacersela, contesta el superior: Me importa un bledo, hacésela. El agente insiste, no puedo señor, se trata del Papa, Ahora me importa dos bledos, hacésela y Giuseppe le dice: Es imposible señor, si el que va sentado al volante es el Papa, el que está atrás es Dios. 
 

Manuel Blanco Encalada (Buenos Aires, Virreinato de la Plata, 21 de abril de 1790 — Santiago, 5 de septiembre de 1876) fue un militar y político chileno, nacido en el actual territorio de Argentina.

Tras luchar en la guerra de independencia española, fue capitán del ejército patriota bajo las órdenes de José Miguel Carrera durante el período de la Patria Vieja chilena, y en la Patria Nueva se incorporó como oficial en el Ejército Unido Libertador de Chile. En junio de 1818, se convirtió en el primer Comandante General de Marina y jefe de la escuadra.
En 1826, fue electo provisoriamente como Presidente de la República de Chile, siendo la primera persona en ostentar dicho título. En dicho cargo se mantuvo apenas dos meses. Posteriormente volvió a las labores militares, participando en el Ejército Unido Restaurador durante la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana. Como general en jefe de la primera expedición firmó el Tratado de Paucarpata, que sería rechazado posteriormente por su propio bando.
Posteriormente, ejerció como diplomático en Francia y senador de la República.

Biografía

 

Monumento a Blanco Encalada en Valparaíso, Chile.
Hijo del español Manuel Lorenzo Blanco Cicerón y de la chilena Mercedes Calvo de Encalada y Recabarren, hija del marqués de Villapalma, nació en Buenos Aires, capital del ese entonces Virreinato del Río de la Plata, parte del Imperio español y que actualmente corresponde a la capital de la Argentina.1 2
A los quince años, comienza sus estudios navales en la isla del León, frente a Cádiz. En 1807 se incorpora a la Marina Española como alférez y participa en el combate contra las tropas napoleónicas que bloqueaban Cádiz durante la guerra de la independencia española. Al año siguiente es destinado al apostadero naval de Callao, en el Virreinato del Perú, regresando a América. En su retorno, manifiesta ya su cercanía a las ideas revolucionarias independentista, por lo que es enviado de vuelta a España. Sin embargo, en su retorno logró escapar al llegar a Montevideo y se encaminó a Chile, en la fragata «Paloma».
En 1813 se incorporó al Ejército de Chile con grado de capitán. Se le confió la organización de la primera maestranza y taller de armas. Fue nombrado Jefe de Artillería y sirvió a las órdenes de Bernardo O'Higgins. Tras el desastre de Rancagua se dirigió a Mendoza, pero fue apresado por los españoles y deportado al archipiélago de Juan Fernández, de donde fue rescatado en marzo de 1817.
De regreso en Chile, se alistó en el ejército con el grado de sargento mayor. Combatió en la batalla de Maipú el 5 de abril de 1818, convirtiéndose en teniente-coronel de artillería.
Cuando se organizaba la primera escuadra nacional, fue nombrado comandante general de marina, colaborando con O'Higgins y José Ignacio Zenteno en la conformación de la escuadra. En octubre de 1818, la escuadra finalmente estaba lista, compuesta por los navíos San Martín, Lautaro, Chacabuco y Araucano, con un total de 142 cañones y 1.200 hombres. Comandando la escuadra, se dirigió desde Valparaíso hacia Talcahuano, donde se esperaba encontrar con la escuadra enemiga, divisando el 28 de octubre al navío español Reina María Isabel, que fue abordado y capturado en el Combate Naval de Talcahuano.
Posteriormente el mando de la escuadra fue entregada a Thomas Alexander Cochrane, quedando Blanco como el segundo de la escuadra.
Tras las diferencias que terminaron con la ruptura entre Cochrane y San Martín, retomo el mando de la escuadra. En 1824 fue ascendido a vicealmirante y al año siguiente dirigió la expedición que logró expulsar a los españoles de Chiloé. Por sus servicios en Perú le fue otorgado el grado de vicealmirante de la Marina de guerra de aquel país. De regreso en Santiago, en 1826, fue nombrado Presidente de la República por el Congreso Nacional, cargo al que se vio obligado a renunciar dos meses después.

martes, 19 de junio de 2012

HISTORIA DE UN BUEN CHISTE

HISTORIA DE UN BUEN CHISTE


Cuando uno de nuestros famosos boxeadores tuvo que ir a Paris a enfrentar a un peligroso rival, como no sabía hablar francés, le preguntó un amigo ¿Qué contestaba? Cuando algún francés le preguntaba algo.
El amigo le dijo contestale “Merci Beaucoup” pero nuestro boxeador respondía algo parecido “Pipi Cucu”.
De allí nació el famoso Pipi Cucu que utilizamos cuando queremos señalar que algo es bonito o agradable.

 

Jorge Newbery

Artículo bueno
Jorge Alejandro Newbery considerado como el artífice y fundador de la Aeronáutica Militar Argentina.


Jorge Newbery inició su pasión por dominar el aire cuando conoció al aeronauta brasileño Alberto Santos Dumont (1873-1932). El 25 de diciembre de 1907 Jorge Newbery y Aarón Anchorena cruzaron el Río de la Plata en el globo El Pampero para aterrizar en Conchillas, Uruguay. Aunque en Argentina ya existían algunos pocos antecedentes de ascensiones en globo, el cruce del Río de la Plata se convirtió en un acontecimiento popular. El Pampero salía de la Sociedad Sportiva Argentina, ubicada en Palermo donde hoy se encuentra el Campo Argentino de Polo.
Pocos días después, el 13 de enero de 1908, fue creado el Aero Club Argentino, presidido por Aarón Anchorena, con Jorge Newbery como vicepresidente segundo, y presidente desde 1909 hasta su muerte en 1914. El ACA estaba ubicado en la quinta Villa Ombués, en el barrio de San Benito, próximo a las Barrancas de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires. El 17 de octubre su hermano Eduardo, en compañía del Sgto°1 Romero, se perdieron con El Pampero y sus cuerpos nunca fueron encontrados. El 9 de abril de 1909 escribió el primer artículo periodístico sobre aviación en Argentina, titulado «Aeronáutica» y publicado en el diario El Nacional.

Marie Curie


Su marido falleció en forma accidental cuando en una noche de lluvia lo atropellaron los caballos de un carro que llevaba bolsas de carbón, Curie trató de agarrarse de los caballos pero resbaló y fue aplastado por las ruedas del carro

 

Marie Salomea Skłodowska Curie, conocida habitualmente como Marie Curie (Varsovia, Zarato de Polonia, 7 de noviembre de 1867 - Passy, Francia, 4 de julio de 1934), fue una química y física polaca, posteriormente nacionalizada francesa. Pionera en el campo de la radiactividad, fue, entre otros méritos, la primera persona en recibir dos premios Nobel y la primera mujer en ser profesora en la Universidad de París.
Nació en Varsovia (Zarato de Polonia, Imperio ruso), donde vivió hasta los 24 años. En 1891 se trasladó a París para continuar sus estudios. Fundó el Instituto Curie en París y en Varsovia. Estuvo casada con el físico Pierre Curie y fue madre de Irène Joliot-Curie (también galardonada con el Premio Nobel, junto a su marido Frédéric Joliot-Curie), y de Eva Curie.
En 1893 consigue la licenciatura de Física y obtiene el primer puesto de su promoción; en 1894 también se licencia en Matemáticas, la segunda de su promoción.

El doctorado

Tras una doble titulación, el siguiente reto era la obtención del doctorado. Hasta ese momento, la única mujer que había logrado doctorarse era la alemana Elsa Neumann.
Dirigida por el propio Becquerel, el 25 de junio de 1903 Marie defendió su tesis doctoral, titulada Investigaciones sobre las sustancias radiactivas, ante un tribunal presidido por el físico Gabriel Lippmann. Obtuvo el doctorado y la mención cum laude.

La cátedra de Física

Tras la muerte de su esposo en 1906, Marie obtuvo la cátedra de Física en la Sorbona que había sido otorgada a Pierre en 1904.
El 15 de noviembre de 1906 Marie Curie dio su primera lección. La expectación era máxima, ya que se trataba de la primera vez que una mujer impartía una clase en la universidad. Allí acudió un gran número de personas; muchas de ellas ni siquiera eran estu
diantes. En aquella primera sesión, Marie habló sobre la radiactividad.

Estudio de la radiactividad

Marie y Pierre estudiaron las hojas radiactivas, en particular el uranio en forma de pechblenda, que tenía la curiosa propiedad de ser más radiactiva que el uranio que se extraía de ella. La explicación lógica fue suponer que la pechblenda contenía trozos de algún elemento mucho más radiactivo que el uranio.
También descubren que el torio podía producir radiactividad. Tras varios años de trabajo constante, a través de la concentración de varias clases de pechblenda, aislaron dos nuevos elementos químicos. El primero, en 1898, fue nombrado como polonio en referencia a su país nativo. Polonia había sido particionado en el s. XVIII entre Rusia, Prusia y Austria, y la esperanza de Skłodowska-Curie fue nombrar al elemento con su país nativo para atraer la atención hacia su pérdida de independencia. El polonio fue el primer elemento químico que recibió su nombre por razones políticas.3 El otro elemento fue llamado Radio (Ra) debido a su intensa radiactividad. Siempre trabajaron en estos años en un cobertizo y Pierre era el encargado de suministrar todos los medios y artilugios para que Marie trabajara. Pierre tenía temporadas de una gran fatiga que incluso le obligaba a reposar en cama, además de que los dos sufrían quemaduras y llagas producidas por sus peligrosos trabajos radiactivos.
El Lab de la calle Krakowskie Przedmieście 66, cerca del viejo centro de Varsovia. 1890–91. María Skłodowska hizo allí su primeros estudios
Poco después Marie obtuvo un gramo de cloruro de radio, lo que consiguió tras manipular hasta ocho toneladas de pechblenda. En 1902 presentan el resultado y les invitan a todas las sedes científicas, y a todas las cenas y reuniones sociales, lo que les lleva a la fama. Los científicos les mandaban cartas y los estadounidenses les pedían que dieran a conocer todos sus descubrimientos. Tanto Pierre como Marie aceptan y prestan todas sus investigaciones sin querer lucrarse de ello mediante patentes, un hecho que es aplaudido por todo el mundo.

Premios Nobel

Marie y Pierre Curie en su laboratorio de París.
El diploma del Premio Nobel de Física que recibió en 1903.

martes, 5 de junio de 2012

El curioso nombre de una calle y una absurda profecía de un despota



Cuando se declaró la fiebre amarilla en el año 1870 durante la presidencia de Sarmiento como la Recoleta, hasta ese momento el único cementerio, los difuntos fueron a parar a un lugar que pasó a llamarse cementerio de la Chacarita. A un costado había una calle en la cual personas reparaban ollas de cobre y por lo tanto se les denominó “Los Olleros”.

Calle Olleros


 Bromas de Rosas
Autor: Lucio V. Mansilla


Cierto día Rosas recibe una carta de siguiente tenor; estimado Rosas, aquí le mando a Bartolomé (Mitre) ya que el muchachito si bien es muy leido, de campo no sabe nada y como usted de eso entiende mucho, le pido que le enseñe a pialar, domar, marcar terneros, arriar, hacienda, etc.
Bartolomé Mitre de unos 15 años, llevó de vuelta la siguiente carta a su padre donde Rosas decía: Mi estimado amigo Mitre, este jovenzuelo ni bien llega a una sombra, se apea y se pone a leer.
Usted sabrá disculparme, pero soy un hombre de campo y un poco bruto pero este jovenzuelo no me sirvió, ni me servirá nunca para nada.



Pescaba a orillas del río de la Plata, allá por donde estaba "el barco", al concluir la avenida Sarmiento, solo con un negrito, o acompañado de algún aficionado o de algún héroe por fuerza. Para una broma más o menos pesada siempre estaba dispuesto.

A Marco Antonio de Arredondo lo hizo entrar en el río con botas de charol (él, Rosas, las llevaba de goma); a Camargo, el célebre taquígrafo, le hizo tomarse veinte "mates" seguidos, por los cuales le remitió al día siguiente veinte mil pesos, y a Federico de la Barra, que se había cansado de andar guerreando con los Madariaga, también le jugó una de las suyas, dejándolo sin sobretodo en invierno.

En su estancia del Pino son proverbiales las chanzas de que fueron víctimas muchos de sus amigos más apreciados. A uno que tenía miedo de las víboras, estando durmiendo la siesta bajo el pino, de donde la heredad traía el nombre; le 'Puso una víbora muerta enroscada en el tobillo, y con una picana lo hincó, escondido detrás de una carreta. El huésped dió un brinco de dolor, y al ver la víbora casi se muere de susto. . . y Rozas reía hasta desternillarse... Ecce homo .. Compuesto cómico de taumaturgo y augur, como cuando al nuncio apostólico, cuyos papeles conoce porque la policía se encarga de sustraérselos por unos momentos, pretende hacerle creer, y lo consigue, que en Roma tiene agentes segurísimos; Amalgama heterogéneo de sensibilidad morbosa y de incoherencias psicológicas que no quiere del mismo modo a su hija Manuelita (que no deja casar) que a su hijo Juan, casado con Mercedes Fuentes; que respeta a su compadre T y pone en ridículo a su compadre A; que quiere en extremo a su ministro Arana, var6n honestísimo, y le pone de apodo Felipe Batata (así sólo lo denomina); que a uno de sus jefes mimados, el que más confianza le inspira, hombre de honor, seguro, valiente, le llama Angelito a secas, y a don Eusebio, "el loco" de la Santa Federación, que trata como a persona grata, haciéndolo comer en su mesa, le llama Su Excelencia, sin pedulcio de mortificarlo físicamente; que empobrece a éste y enriquece a aquél; que confisca y le -manda cinco mil pesos a un anciano de nombre histórico, cuyo hijo está emigrado, para que se compre ropa; que castiga un pequeño abuso en un empleado y deja que contrabandee, en grande, al capitán del puerto, en sociedad con un comerciante tucumano, amigo de Urquiza y de Mitre después; que obliga a todos (pena de graves consecuencias) a usar chaleco, divisa y cintillo colorados, y que deja en paz a su cuñado Saguí, que sólo se pone chaleco blanco y divisa; que carece de espíritu de equidad (aquí se manifiesta auténticamente la influencia misteriosa de la herencia materna, que la naturaleza ha hecho no menos poderosa que la herencia paterna); que tiene dos medidas para todo, para el civil, para el militar, para el sacerdote, para los que lo sirven y para los que lo combaten; que es íntegro y dispone de los dineros del Estado como de cosa propia, sin darse cuenta de que las facultades extraordinarias, la suma del poder público, no son para eso, sino para fines políticos; que pierde el tiempo en detalles minúsculos, casi microscópicos; que antes de firmar el tratado Lépredour pasa una semana probando plumas de gansos para que su letra y rúbrica lo dejen con la boca abierta a Luis Felipe (todo era para ganar tiempo, porque esperaba noticias de Río de Janeiro del ministro Guido, noticias que si eran como él las quería, no firmaba, y si lo contrario, sí firmaba, más le valiera haber oído el consejo de Guido que obtenía lo posible; que trata de loco a Urquiza, que está más cuerdo que nunca, transformando al hombre de la India Muerta ; que al general Mansilla, que días antes de la batalla de Caseros, le pedía que no saliera a tomar el mando del ejército, creyéndolo incapaz, como lo era, de dirigir veinticinco mil hombres, con reservas de indios pampas, lo despide irónicamente, anticipándoles un propio a su mujer, con este mensaje: "Que lo ponga en cura a su marido, porque está mal."

Lucio V. Mansilla, Rozas.

sábado, 2 de junio de 2012

Un nombre raro para una calle que lleva el título de un senador y en la cual está situado el teatro El Tinglado en la que Gabriela Toscano tiene un desempeño formidable en Hamlet


Mario Bravo

Mario Bravo


Mario Bravo (La Cocha, Tucumán, 27 de junio de 1882 - Buenos Aires, 17 de marzo de 1944) fue un político socialista argentino.

[editar] Biografía

Curso estudios de abogacía en Buenos Aires; mientras trabajaba como periodista, escribía sus primeros versos y se iniciaba en al militancia política en el Partido Socialista. Se recibió de abogado en 1905, y se doctoró con la tesis Legislación del trabajo. Tras un breve regreso a Tucumán, decidió radicarse en Capital Federal.
Dirigente ya del socialismo, fue secretario de redacción y director de La Vanguardia (1907-08). En 1913, lo eligieron diputado nacional, hasta 1914; sería reelegido en 1914-18 y 1918-22. Su actuación parlamentaria tuvo tono destacado. Presentó proyectos importantes de reivindicación laboral e intervino en debates de grandes cuestiones nacionales.
En 1923, fue elegido senador nacional. Realizó, en 1928, una gira por Europa, y participó en el Congreso Internacional Socialista de Bélgica. Al ocurrir la revolución de 1930, se concentró en su tarea periodística en La Vanguardia. Haría un análisis crítico de ese proceso desde la columna "Mirador". Tales textos y otros serían compilados, luego, en La Revolución de ellos (1932).
Nuevamente senador nacional en 1932, hasta 1938, le correspondió activa discusión en las discusiones sobre armamentos. Derrotada su candidatura a una nueva banca en 1939, se dedicó otra vez al periodismo militante, primero en La Vanguardia, que dirigió, y luego en el semanario Argentina Libre.
En 1942 volvió al Congreso, como diputado por la Capital Federal. Antes de fallecer legó su notable biblioteca a la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Tucumán.








Solana



El palacio - fortaleza Johannisberg en el Rheingau, Alemania, con cultivos de viña hacia el sur, en la vertiente de solana.
Se denomina solana a las laderas o vertientes de una cordillera o zona montañosa en general que reciben mayor cantidad de radiación solar, en comparación con las vertientes o laderas de umbría
Las solanas en la agricultura
En principio, las vertientes de solana son las que se encuentran de cara al sur en el Hemisferio Norte y de cara al norte en el Hemisferio Sur. Sin embargo, en ciertas áreas de la Zona Intertropical, la definición o delimitación de la solana no resulta tan sencilla ya que ello depende de algunos factores distintos a su orientación hacia el norte o al sur, por ejemplo, a su orientación con respecto a la insolación en horas de la mañana (casi siempre más intensa) o de la tarde (mucho menor por la mayor nubosidad). Es por ello que en algunos casos, como sucede en Venezuela y en otros países, las vertientes de solana son las que están orientadas hacia el este y las de umbría hacia el oeste.
En los países de clima relativamente frío, las vertientes de solana permiten el cultivo de plantas de clima más cálido ya que las temperaturas más frías se compensan con una mayor insolación. Es el caso, por ejemplo, de las laderas del valle del Rin, en la margen derecha de este río, orientadas hacia el suroeste, las cuales reciben mucha mayor insolación que las de la margen izquierda: de hecho, las uvas que se emplean para elaborar el famoso vino del Rin se cultivan en las terrazas de la margen derecha de este río mientras que en la margen izquierda no pueden cultivarse. Lo mismo podría decirse de la vid de la cual se obtiene el vino de Tokay o Tokaji (Hungría), que se cultiva en las vertientes meridionales de los Cárpatos, al noreste de Hungría. Y también el vino de Oporto, en Portugal se produce en las terrazas ubicadas en las laderas de la margen derecha del Río Duero (Douro en portugués), que son las que se ubican de cara al sur y, por lo tanto, reciben mucha mayor insolación.

Recomiendo, hablando de Duero, lean la poesía de Antonio Machado: aun olmo viejo.




miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Les gustaria leer algo interesante?


CAMBIO DE PARADIGMA

José Sidders, nació en Córdoba en 1955, es profesor de Ciencias Sagradas y Técnico en Conducción Educativa.
Durante años ha trabajado en la parte social con reambulantes. Es docente, aunque no ejerce en la actualidad y estuvo 5 años en la formación para futuros sacerdotes.
Actualmente, radicado en San Antonio de Areco, posee un Centro de Meditación y desarrolla el tratamiento terapéutico,
utilizando terapias alternativas, como una de sus actividades
POR ÚTIMO SI LO DESEAN ENTRE A; JOSE SIDERS-BLOG-TOP.COM
CURIOSA SIGNIFICACIÓN DE UN TÉMINO DE USO CORRIENTE
CUERDA A ALGUIEN:
Otorgarle mayor libertad a una persona, al igual que cuando a un animal atado se le alarga la cuerda que lo retiene para que pueda moverse una mayor distancia, sin necesidad de abandonar el lugar. No debe confundirse con dar manija a alguien, aplicada para significar que se está azuzando a una persona para que reaccione contra otra, con motivo o sin él o para que crea lo que otra quiere que crea


Dar cuerda a alguien: Otorgarle mayor libertad a una persona, al igual que cuando a un animal atado se le alarga la cuerda que lo retiene para que pueda moverse una mayor distancia, sin necesidad de abandonar el lugar. No debe confundirse con dar manija a alguien, aplicada para significar que se está azuzando a una persona para que reaccione contra otra, con motivo o sin él o para que crea lo que otra quiere que crea.


I
El 25 de mayo.—El Cabildo conmina a la Junta al cumplimiento de la obligación de sostener su autoridad. La multitud ocupa la Casa Capitular. Individuos en clase de diputados»: petitorio que formulan—El Cabildo estimaba que era necesario contener al pueblo por medio de la fuerza.—Reunión de comandantes.— Los jefes militares informaron que no sólo no podían sostener al gobierno sino «ni aun sostenerse a sí mismos pues los tendrían por sospechosos»—El Cabildo resuelve pedir la renuncia a Cisneros—Los diputados explicaron que no se conformaban con este hecho, debiendo el pueblo reasumir la autoridad— Con nada se conformaría que saliese de esta propuesta, debiéndose temer en caso contrario resultados muy fatales, dice el acta—Los regidores exigieron que el pedido se formulase por escrito— La petición escrita. — Significado de este documento— Los firmantes— El Cabildo impuso que se congregase el pueblo en la plaza para ratificar el contenido del petitorio.— Su lectura en alta voz.—Maniobra del Cabildo: los regidores habían meditado varios puntos para imponerlos en seguida. — Triunfo de la Revolución.— Lógica afectiva de la multitud. II. Los partidos de la Revolución— Un núcleo extremo encarnaba el derecho histórico.—Un segundo núcleo extremo hacía la revo¬lución por la independencia.—Los moderados aspiraban a la realización de reformas generales— La tesis de que la revolución de 1810 fue una guerra civil. —Los pueblos del interior no habían sido preparados suficientemente para la Revolución—El disfraz adoptado: la máscara de Fernando. Su eficacia en la política interior y en la exterior.—Opiniones de periódicos europeos sobre la Revolución de mayo.—Según Saavedra, los más piadosos contemplaban a los revolucionarios «con compasión no dudando que en breves días serían víctimas del poder y furor español»—Fué necesario que pasaran algunos meses para que Moreno escribiera en octubre estas palabras: «Estamos ciertos que mandamos en los corazones». —Popularidad de la Revolución. —Posición de Buenos Aires en la América hispánica en el momento histórico de 1810.

1

EL 25 DE MAYO. EL CABILDO CONMINA A LA JUNTA AL CUMPLIMIENTO DE LA «OBLIGACION DE SOSTENER SU AUTORIDAD». LA MULTITUD OCUPA LA CASA CAPITULAR. «INDIVIDUOS EN CLASE DE DIPUTADOS»: PETITORIO QUE FORMULAN.


La Revolución iba a estallar. Como señala con acierto el historiador Mitre, de entre aquella multitud se vio surgir «una nueva entidad, activa, inteligente y audaz» . Era la juventud capitaneada principalmente por French y Berutti, que desbordó sobre la Plaza Mayor y encendió los ánimos de los oficiales y tropa del cuerpo de Patricios. Sin pérdida de tiem¬po, un núcleo de patriotas se reunía en lo de Rodríguez Peña —la casa de este ciudadano fué el foco de la revolución, como dice Manuel Moreno.— «Hasta llegó a dudarse de la firmeza del coronel Saavedra» según otros informes. Castelli concurrió al club y después de un cambio de ideas prometió influir en el sentido de que se consultase nuevamente al pueblo. Moreno, Irigoyen y Chiclana quedaron encargados de persuadir a los oficiales y tropa del cuerpo de Patricios y a la juventud, llegando a tiempo para calmar los ánimos «y conseguir se conviniese aquel concurso en que al siguiente día se pasaría una representación al Cabildo, que expusiese con firmeza y legalidad cuanto exigía el interés común y demandaba la voluntad del pueblo».


El jefe del cuerpo de Patricios daba cuenta a Cisneros del estado de conmoción de las tropas, aun las que estaban bajo su mando. Las noticias traídas por Castelli eran más terminantes en el sentido de que debía con¬vocarse nuevamente al pueblo. La Junta deliberó sobre este punto, siendo posible que el vocal Inchaurregui expresase su opinión tendiente a realizar un escarmiento entre los jefes revoltosos. En consecuencia, se dirigió nota al Cabildo informándole que la agitación pública continuaba por no haber excluido el vocal presidente, y para que proceda a otra elección en sujetos que pueden merecer la confianza del pueblo, supuesto que no se la merecen los que constituyen la presente Junta. El oficio termina devolviendo el poder al Cabildo.

La Junta presidida por Cisneros devuelve el poder al Cabildo

Una delegación del club se encargó de conferenciar con el doctor Lei¬va, en su casa, a las doce de la noche. El procurador saltando de su cama acudió a los golpes dados a la ventana de su habitación, y abriéndola oyó la notificación de la voluntad de los patriotas, hecha en el lenguaje de una intimación perentoria, según un testigo presencial. Al principio, Lei¬va negóse a la solicitud, pero al fin accedió a que se convocase nuevamen¬te el pueblo.

Al mismo tiempo el núcleo dirigente de jóvenes había redactado la representación escrita que se elevaría al Cabildo, circulándola por toda la ciudad y obtenido inmenso numero de firmas, dice uno de los actores de la revolución. En tan importante documento –a que me referiré mas adelante- se consignan los nombres de las personas que debían constituir la nueva  junta, que en efecto instalose el día siguiente. Es, pues, errónea la afirmación conforme a la cual se hizo la lista el 25 de mayo. Empero no dudamos que la presentación  escrita es debida a la inspiración de Berutti y acaso de French también, pero fué redactada y circulada durante la noche del 24.


El documento hace mención de las personas que formarían el gobierno. Saavedra, en carácter de presidente; Castelli, Belgrano, Azcuénaga, Alberti, Matheu y Larrea, como vocales; Passo y Moreno, como secretarios. No creemos que la inclusión de los nombres citados fuera debido a una súbita inspiración. Los autores de la lista —Berutti y French en primer término— han debido ponderar y estimar circunstancias diversas y motivos accidentales y permanentes, dando por resultado la composición del gobierno presidido por Saavedra, incluyendo dos españoles: Larrea (que estuvo ausente en el Cabildo del 22 de mayo) y Matheu (que votó como Saavedra); dos adictos a la fórmula de Sola: Azcuénaga y Alberti. Los demás tenían antecedentes personales que explican su inclusión.


El día 25, desde la madrugada los patriotas ocuparon la Recoba. Adoptaron el distintivo de una cinta blanca y azul que exhibían en los sombreros o en el ojal de los sacos.


EL CABILDO ESTIMABA QUE ERA NECESARIO CONTENER AL PUEBLO POR MEDIO DÉ LA FUERZA. REUNION DE COMANDANTES. LOS JEFES MILITARES INFORMARON QUE NO SOLO NO PODIAN SOSTENER AL GOBIERNO SINO «NI AUN SOSTENERSE A SI MISMOS PUES LOS TENDRIAN POR SOSPECHOSOS».


Antes de las 9 se reunía el Cabildo para considerar la nota de la Junta por la que se devolvía el poder, como se ha explicado. Los regidores resolvieron conminarla al cumplimiento de su obligación de sostener su autoridad, haciendo uso de la fuerza pública si fuera necesario. Como se ve, el Cabildo se iniciaba con acento épico.


Apenas se había despachado el oficio a la Junta, la multitud ocupó la casa capitular y algunos individuos en clase de diputados llegaron a la sala de acuerdos y expusieron que el pueblo se hallaba disgustado y que era necesario tomar inmediatas providencias variando la resolución del día anterior.


Está demás recordar que los diputados eran French, Berutti, Planes, etc., los mismos que el día anterior querían provocar el conflicto armado, y a quienes había sido necesario aquietar, aplazando todo pronunciamiento para este día. Luego que los regidores les suplicaron influyeran en la gente que ocupaban los corredores, el Cabildo continuó en sesión primando el criterio de que era necesario contener al pueblo por medio de la fuerza. Dependiendo ésta de los comandantes de cuerpos se resolvió consultarles nuevamente.

Cornelio de Saavedra

A las nueve y media tenía lugar la reunión de comandantes en la Sala Capitular. El doctor Leiva les expuso el estado del conflicto y les recordó su compromiso del día anterior. Los jefes de los regimientos españoles, Francisco Orduña, de artillería, Bernardo Lecoq, de ingenieros, y José Ignacio de la Quintana, de dragones, nada dijeron; los demás informaron que el estado de fermento del pueblo y ejército era tan grande, que no sólo no podían sostener al gobierno, pero ni aún sostenerse a sí mismos pues los tendrían  por sospechosos. En esta situación, la gente de los corredores golpeó la puerta de la Sala exigiendo que quería saber de lo que se trataba. Martín Rodríguez tuvo que salir a serenar los ánimos. Terminada la reunión de comandantes, el Cabildo cambio la resolución adoptada poco tiempo antes, encomendando a una delegación se entrevistase con Cisneros pidiéndole su renuncia, indispensable para la salud del pueblo, y que la presentase, sin protesta alguna, para no exasperar los ánimos.

EL CABILDO RESUELVE PEDIR LA RENUNCIA A CISNEROS. LOS DIPUTADOS EXPLICARON QUE NO SE CONFORMABAN CON ESTE HECHO, DEBIENDO EL PUEBLO REASUMIR LA AUTORIDAD. «CON NADA SE CONFORMARIA QUE SALIESE DE ESTA PROPUESTA, DEBIENDOSE TEMER EN CASO CONTRARIO RESULTADOS MUY FATALES», DICE EL ACTA.


En el término de dos horas el espíritu de los regidores sufría una especie de perturbación galopante, pasando sin solución de continuidad, del heroísmo al pánico. Cisneros accedió a la imposición. No bien la delegación daba esta noticia al Cabildo, se produjeron otras novedades. Los diputados del pueblo explicaron que no se conformaban con la renuncia del ex virrey y demás miembros de la Junta, siendo necesario que el pueblo reasumiese la autoridad en virtud de que el Cabildo se había excedido en el ejercicio de las facultades delegadas.


Tal es el sentido de la profunda revolución jurídica que acababa de consumarse. El pueblo se resistía a delegar en otros poderes constituidos el ejercicio de la suprema autoridad, que había recaído en él después de la disolución de la Junta Central y desconocimiento legal del Consejo de Regencia. No había delegado en el Cabildo, según la votación del Congreso del 22 de mayo, la suprema potestad de constituir el nuevo gobierno —como he explicado—; por arte de prestidigitación, el Cabildo hablase atribuido tal eminente facultad, contra la decisión popular. Ahora volvía por sus fueros y derechos. Tras el enunciado de su exigencia, asomaba la amenaza violenta.


«Con nada se conformaría que saliese de esta propuesta, debiéndose temer en caso contrario resultados muy fatales», dice el acta. Y la proposición consistía en el nombramiento de las personas que integrarían la Junta así como también que, una vez establecida ésta, debería enviarse al interior una expedición de 500 hombres, que se costearía con la renta del virrey, oidores, contadores mayores y empleados de tabacos, etc., en la inteligencia de dejarles a éstos la congrua necesaria. Es decir, los diputados del pueblo expresaban oralmente el contenido del petitorio escrito el 24, que seguía circulando a los fines de recabar más adherentes.

Retrato antiguo de Mariano Moreno

LOS REGIDORES EXIGIERON QUE EL PEDIDO SE FORMULASE POR ESCRITO. LA PETICION ESCRITA. SIGNIFICADO DE ESTE DOCUMENTO. LOS FIRMANTES.


Los regidores exigieron que el pedido lo formulasen por escrito sin causar el alboroto escandaloso que se notaba. Mientras el Cabildo se enteraba del oficio renuncia de los miembros de la Junta y lo contestaba, entraron nuevamente los diputados del pueblo, elevando la representación escrita firmada por un núcleo considerable de vecinos, religiosos, comandantes y oficiales de los cuerpos.

Manuel Belgrano


Trátase del documento fundamental de aquella hora. La Revolución de Mayo de 1810 reconoce sus directos propulsores en ciudadanos decididos v en las firmas que se consignan en aquella histórica petición escrita.

Los firmantes son 409. Los primeros nombres corresponden a los jefes de cuerpos Martín Rodríguez, Ortiz de Ocampo, Florencio Terrada, Juan José Viamont, Estevan Romero, Esteve y Llac, José Merelo, Pedro Andrés García, Pedro Ramón Núñez, Eustaquio Díaz Vélez. En seguida dos firmas se consignan con esta sugestiva advertencia: «Por mí y ante de los seiscientos Antonio Luis Berutti». «Por mí y a nombre de seiscientos, Domingo French». Domingo French, que ya había signado por él —además de hacerlo por seiscientos— vuelve a firmar; la firma de Juan Ramón Urien también está repetida. En el documento falta las firmas de muchos civiles. Sólo hallamos las de Miguel Irigoyen (quien vuelve a firmar a ruego de mi hermano don Mathías), Manuel Alberti, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Tomás Guido y algún otro. Debe notarse asimismo la circunstancia de que sólo un número reducido de los asistentes al Congreso general del 22 de mayo firman el petitorio. Tales observaciones demuestran que las fuerzas más enérgicas y pujantes de la revolución nutríanse en fuentes populares y en los cuerpos de la milicia ciudadana.


EL CABILDO IMPUSO QUE SE CONGREGASE EL PUEBLO EN LA PLAZA PARA RATIFICAR EL CONTENIDO DEL PETITORIO. SU LECTURA EN ALTA VOZ. MANIOBRA DEL CABILDO: LOS REGIDORES HABIAN MEDITADO VARIOS PUNTOS PARA IMPONERLOS EN SEGUIDA.


Presentado el escrito, los regidores exigieron que se congregase el pueblo en la plaza para ratificar el contenido del petitorio. Transcurrido un gran rato, los miembros del Cabildo se asomaron al balcón principal, y ante el cuadro del pequeño número de personas que estaban «con respecto al que se esperaba», Leiva preguntó «¿dónde estaba el pueblo?».


Prevenidas eran todas las actitudes de los regidores. Primero habían exigido el petitorio escrito, para no producir escándalo; después de presentado, querían la presencia del pueblo para ratificarlo. También era intencionada la pregunta.


Leiva habría deseado demostrar, acaso, que la Revolución era la obra de un pequeño grupo de exaltados, que la sociedad se mantenía indiferente sin adherir a sus pretensiones, y que tal vez las firmas del documento habían sido arrancadas por la violencia 9.


¿Por qué no recordaba ahora las palabras que habían suscrito con Moreno en el dictamen sobre los sucesos del lp de enero y conforme a las cuales, para clasificar una conmoción popular es indispensable no perder de vista sus intenciones y motivos?


Entre las varias contestaciones a la pregunta del síndico, se oyeron las voces que decían: «que las gentes por ser hora inoportuna se habían retirado a sus casas; que se tocase la campana del Cabildo y que el pueblo se congregase en aquel lugar para satisfacción del Ayuntamiento; y que si por falta del badajo no se hacía uso de la campana, mandarían ellos tocar generala y se abriesen los cuarteles, en cuyo caso sufriría la ciudad, lo que hasta entonces se había procurado evitar».


Liniers había mandado arrancar el badajo de la campana del Cabildo, en seguida del I4 de enero de 1809, despojándolo del instrumento para llamar al pueblo. Ahora al pueblo se le llamaba tocando generala en los cuarteles...


Así conminados y con el fin de evitar todo conflicto violento, se leyó en alta voz el pedimento que fue ratificado por la multitud, con la salvedad que consta en actas de que era «lo único que quería se ejecutase».


Empero el Cabildo no se dio por vencido y ensayó hacerle ejecutar algo más. Tenía preparada una hábil maniobra.


Había meditado varios puntos para imponerlo en seguida: eran algunas de las prescripciones de la famosa carta constitucional del 24. El Cabildo propuso, en efecto, que le correspondería velar sobre la conducta de los vocales y los removería en caso necesario. «Contestaron que esto debía ser con justificación de causa y conocimiento del pueblo. A que repuso el caballero síndico que el Exmo. Cabildo no procedería sin causa y sin manifestarla: y callaron».


Propusieron además que la Junta nombraría sus propios miembros en caso de vacante y no dictaría impuestos sin consentimiento del Cabildo, y contestaron de conformidad.


Cediendo a la violencia, los regidores acordaron se estableciese la nueva Junta “por acta separada y sencilla”. El documento del actuario consigna no solo la erección del nuevo gobierno, sino todas las prescripciones de la carta 24, que no se habían propuesto al pueblo, y que por lo tanto este no había sido votado. Reaparecen así, en esta acta “separada y sencilla” por nuevo arte de prestidigitación, las disposiciones relacionadas con la separación del poder judicial de la Junta; publicación del estado de la hacienda, todos los días primeros del mes; y especial y extensamente la invitación a los cabildos del interior con el fin de enviar representantes al Congreso, para establecer la forma de gobierno que se considere conveniente.


«El Cabildo creaba a nombre del pueblo un poder subalterno cuyos actos se reservaba controlar, cuando el pueblo pedía un soberano»


TRIUNFO DE LA REVOLUCION. LOGICA AFECTIVA DE LA MULTITUD


De todos modos la Revolución acababa de triunfar no obstante la ausencia de unidad de miras que desde mediados de 1809 desalentaba a Belgrano: el pueblo había impuesto los nombres de las personas que ocuparían el gobierno.


La Revolución continuaría después del 25 de mayo, para organizar y emancipar la Junta de los poderes existentes y constituir los nuevos órganos de la soberanía, arrollando los obstáculos, porque el impulso desbordante estaba determinado por la fuerza de una lógica simplista y afectiva que agitaba la multitud.


II

LOS PARTIDOS DE LA REVOLUCION. UN NUCLEO EXTREMO ENCARNABA EL DERECHO HISTORICO. UN SEGUNDO NUCLEO EXTREMO HACIA LA REVOLUCION POR LA INDEPENDENCIA. LOS MODERADOS ASPIRABAN A LA REALIZACION DE REFORMAS GENERALES.

A la distancia de un siglo y treinta años casi, el país se ha engrandecido a su influjo: la Revolución de 1810 evocase como un episodio de majestuosas líneas.


La exacta magnitud del hecho histórico se abarca cuando el episodio adquiere proporciones escalonándose con los hechos de elaboración antecedente y los subsiguientes. Reuniéndolos en serie la historia los agiganta o los reduce. La Revolución se inicia el 25 de mayo y la serie histórica de los hechos de esta naturaleza revolucionaria se prolonga por muchos años.


Es necesario vivir la época en que los sucesos se desarrollan para penetrarse de su instantánea realidad y evitar la perturbación que proyecta el tiempo como un fenómeno de perspectiva, sobre hombres y hechos. Narrando la antigüedad el alma debe hacerse antigua, mandaba Tito Livio. Sin desconocer la importancia de los «restos» y «tradiciones», el historiador debe evocar el pasado por la intuición.


¿Qué fué la revolución de 1810 para la generación que la llevó a cabo o la vio estallar?


Si se circunscribe la observación al desarrollo tumultuoso de los sucesos de Buenos Aires producidos entre el 18 y 25 de mayo, no se alcanza a vislumbrar sino la lucha de dos tendencias opuestas representadas respectivamente por quienes defendían la autoridad y permanencia del virrey y los que la combatían para reemplazarle por un nuevo y popular órgano de gobierno.


Pero si se eleva el punto de mira y extendiendo la contemplación deL movimiento de mayo, en el espacio, como formando parte de una revolución mas vasta que había sacudido Europa y conmovía a la America española, y en el tiempo, reconociendo su laboriosa e intensa gestación, se percibe la existencia de tres núcleos de opinión con programa ideológico definido. Un núcleo extremo encarnaba el derecho histórico, oponiéndose a toda innovación política; el segundo núcleo extremo hacia la revolución por la independencia y la republica federal; y un partido moderado aspiraba a la realización de reformas generales en el gobierno, en la economía, en la legislación.


Las reformas que atañen a la esencia de la Religión, no entraron en el programa de ninguno de los partidos.


Los núcleos extremos coincidían con el tercero en el plan de cambios que debía operarse en la sociedad, aunque en distinto grado, pues la tendencia conservadora en el orden político no lo era en los demás órdenes, desde que virreyes y magistrados habían inspirado múltiples e importantes cambios, si bien la tendencia de la revolución emancipadora abrazó luego el pensamiento de una reforma social más vasta. De todos modos, los partidos extremos se oponían y chocaban violentamente al estimar el grave problema del cambio de la forma de gobierno y de la situación de dependencia con la metrópoli.


Una opinión autorizada —aunque interesada— observaba desde lejos el desenvolvimiento de la Revolución hispanoamericana en las grandes líneas que he descripto, pero cifrando, esperanza de arreglo en la eficacia del partido moderado.


LA TESIS DE QUE LA REVOLUCION DE 1810 FUE UNA GUERRA CIVIL


Considerando el punto de vista de la acción desarrollada por este núcleo, es evidente la comunión de ideas entre los liberales americanos y españoles y la influencia ejercida indirecta pero profundamente en la marcha de la Revolución hacia la independencia.


En el propio gobierno colonial —y con motivo de las reformas realizadas— había penetrado el espíritu revolucionario que lo derribaría.


El núcleo extremo triunfante hacía la Revolución por la independencia, de modo que no es exacto interpretar dicho movimiento como guerra civil. El ideal de la emancipación esta en la entraña de la Revolución de 1810.


LOS PUEBLOS DEL INTERIOR NO HABIAN SIDO PREPARADOS SUFICIENTEMENTE PARA LA REVOLUCION. EL DIZFRAS ADOPTADO: LA MASCARA DE FERNANDO. SU EFICACIA EN LA POLITICA INTERIOR Y EN LA EXTERIOR


La formula jurídica adoptada por la Revolución le restó en sus orígenes gran influencia popular. En virtud de razones que a su hora se reputaron invencibles, la causa naciente desconocía algunas autoridades del régimen virreinal, invocando el nombre del Rey: las colonias adquirían el derecho transitorio de constituir juntas de gobierno propio, a modo de las peninsulares, hasta tanto Fernando VII volviera al trono.


La junta revolucionaria ocultó oficialmente a los pueblos la naturaleza y alcance del movimiento del 25 de mayo. En la circular del día 27 -e les habla del resultado del Cabildo abierto del 22 de mayo, en cuanto dispuso la subrogación del virrey por el Cabildo «ínterin se ordenaba una junta provisional de gobierno hasta la congregación de la general de las provincias», sin informarles que el gobierno instalado lo había sido después de la caída de la Junta del 24 y de la reasunción del mando en el pueblo.


El propio Cabildo de Buenos Aires —movido por otras razones—habla a los ayuntamientos del interior en la circular del 29 de mayo, pasando como sobre ascuas el relato de los sucesos de aquel agitado 25 de mayo, descripto, sin embargo, escrupulosa y animadamente en el acta capitular.


Es más. Los pueblos del interior no habían sido preparados previamente para la Revolución, y en tal sentido no se pueden mencionar sino los trabajos de propaganda de José de Moldes, con Tomás Allende, en Córdoba; de Francisco Borges, en Santiago; de Nicolás Laguna, en Tucumán; de Gurruchaga, en Salta, y algunos más. «Buenos Aires procedió con suma imprudencia e inexperiencia asombrosa lanzándose a una verdadera temeridad», como ha dicho un historiador del interior.


Compréndase, pues, el hecho de que los pueblos del interior no tomaron parte en los comienzos de este movimiento y la Revolución no hizo exteriorización pública de su programa de gobierno. Debe admitirse, empero, que un sector popular representativo estuvo presente en el Cabildo abierto del 22 de mayo e intervino en forma pujante el 25. Por explicables razones estaban ausentes de tales asambleas populares la inmensa masa social que caracteriza los movimientos políticos modernos.


He ahí un aspecto atrayente en el estudio de la Revolución de mayo; abrazada la causa de la emancipación por un grupo de hacendados, profesionales, comerciantes, militares, sacerdotes y pueblo –la minoría dinámica que figura al frente de todas las revoluciones de la historia— sus beneficios alcanzaron a todos de inmediato, y con una rapidez que denuncia la favorable disposición de la sociedad se hizo profundamente popular. Nacida en Buenos Aires, a poco tiempo hubo de sobreponerse a una conspiración que pretendió ahogarla; y dióse prisa en robustecer su ejército, del que puede decirse que en la medida de su avance en el interior argentino conquistaba el amor de los pueblos.


El tiempo, en efecto, fué el gran aliado de la causa naciente: la revolución penetró, como llovizna fecundante en la entraña de la tierra, hasta las más profundas capas de la sociedad. Refléjase en buena parte este fenómeno —en la capital primero y en todo el país luego— en la serie de donativos con que el pueblo contribuyó a costear los gastos de la Expedición libertadora. El 21 de junio la Gazeta publicaba una reducida mención de contribuyentes, y eran todos ellos, los jefes de la Revolución, Moreno, Vieytes, Donado, etc. A mediados del mes de julio la nómina comenzó a extenderse, y sobre todo a comprender personas de tan modesta figuración, que inspiró a Moreno, demócrata que amaba a los humildes —ardiendo en llama de entusiasmo juvenil— una noticia que vió la luz en la Gazeta, y cuyo borrador original existente en el Archivo de la Nación, descubre que ha sido escrita nerviosamente. La emoción trababa su pluma. Dice así la nota: «Las clases medianas, los más pobres de la sociedad son los primeros que se apresuran a porfía a consagrar a la patria una parte de su escasa fortuna: empezarán los ricos las erogaciones propias de su caudal y de su celo; pero aunque un comerciante rico excite la admiración, por la gruesa cantidad del donativo, no podrá disputar ya al pobre el mérito recomendable de la prontitud de sus ofertas» 19.


El disfraz adoptado por la Revolución 2% fué obstáculo para que la causa resultara inmediatamente popular —ya recordé— pero fué la defensa opuesta para debilitar el pronunciamiento general de los gobernantes, que al rebelarse contra la Revolución, demostraban incredulidad en sus proclamas, pero también, sin duda alguna, luchaban por el mantenimiento de sus posiciones.


Refiriéndose a este asunto declara un historiador, tiempo perdido el que empleamos en discutir largamente las razones de una actitud equívoca que a nadie persuadieron, y por tanto, no pesaron para nada en el resultado.


El <misterio de Fernando», se observa, no resultó ampliamente eficiente y en orden a la política interna porque no evitó la guerra. Sin embargo, es imposible desconocer su influencia en las ciudades del interior, la mayoría de las cuales pudieran designar sus diputados a Buenos Aires con la garantía del Ejército libertador paralizando la protesta de los adversarios, pues mi tesis es la de la gran importancia que tuvo el plan contrarrevolucionario. Cuando en el mes de noviembre, Moreno comienza a hablar claramente arrojando la «máscara» prodúcese un revuelo en la opinión y una reacción conservadora. Más grave era el punto de vista de la política externa oficial. Es necesario tener presente la actitud de Inglaterra. «Una declaración prematura de la independencia sería cerrar la puerta de la intervención amigable de la Inglaterra, mientras duren sus relaciones actuales con la España», decía lord Strangford a Moreno, palabras que contienen una explicación histórica.


SEGUN SAAVEDRA, LOS MAS PIADOSOS CONTEMPLABAN A LOS REVOLUCIONARIOS «CON COMPASION NO DUDANDO QUE EN BREVES DIAS SERIAN VICTIMAS DEL PODER Y FUROR ESPANOL». FUE NECESARIO QUE PASARAN ALGUNOS MESES PARA QUE MORENO ESCRIBIERA EN OTUBRE ESTAS PALABRAS: «ESTAMOS CIERTOS QUE MANDAMOS EN LOS CORAZONES. POPULARIDAD DE LA REVOLUCION»


Así, no obstante haberse ocultado el plan político de la emancipación violento fué el choque entre los directores de la revolución por una parte y los representativos de la contrarrevolución por otra. Para estos últimos el espectáculo de la revolución semejaba una gran disputa por los puestos públicos, pues eran los desalojados de la administración.


En el papel anónimo, que existe en el Archivo de la Nación, se describe la imitación de aquellos días, por un realista, espectador de los sucesos. El documento retrata un estado de ánimo que no debió ser particular. Escrito torpemente —pero no exento de colorido— sugiere la visión de uno de uno de estos espectadores que traducen las emociones de arte de una tragedia antigua en el relato punzante de un crimen policial.


He aquí algunos párrafos: «...día 25. Bolbió otra vez el Cabildo a juntarse y se encerrar en tu Sala Capitular para ver modo de poner remedio al desorden que se notaba por parte de los oficiales de la tropa y otros de los mismos partidarios que fomentaban la discordia diciendo que lo que habían hecho estava mal hecho y asi que nombrasen otro Presidente». Después de dar cuenta de la constitución de la Junta, agrega, «todo asido un desorden entre ellos y todo lo han hecho por la fuerza y con amenazas Publicas ante el mismo Cavildo y yo estoi hiendo que esto todavía no ha de pasar en bien y entre ellos mismos han de tener alvorotos ... ». El pliego alcanza a dar una impresión del día siguiente y dice: «Día 26. Todo esta en silencio ellos mismos son los qe handan ariva y avajo en las calles, con los sables arrastrando, metiendo ruido y nadie se mete con ellos. El Sor Savedra va anda con la Escolta del Sor Virrey... Muchos han de estar desconteptos entre ellos por qe no les atocado parte de la presa. Le han querido echar la culpa al Pueblo y el Pueblo no se ha metido en nada...»


En el mejor de los supuestos, la Revolución en el interior y especialmente Córdoba adentro, no podía plantearse en los mismos términos que en la capital. Al fin, en todo el litoral la renovación administrativa, política y comercial venía produciéndose desde las invasiones inglesas; el interior, en cambio había sentido más de una vez, una general conmoción en su economía por efectos de la apertura del puerto, desde que a partir de 1778 entraban por Buenos Aires, géneros y artículos que desalojaban en competencia desigual los similares de las industrias provincianas. La composición social, por otra parte, no era la misma en ambas secciones geográfico-económicas del país 27. Desde los orígenes, el fenómeno característico del litoral, había consistido en una verdadera colonización sin conquista propiamente dicha, en tanto que en el interior argentino el fenómeno es de lucha y de penetración recíproca, pero lenta, de las razas, al punto de que a través de los censos de fines del siglo XVIII se percibe con nitidez el estado de superposición y no de combinación de sus clases sociales.

 

Los gobernantes intendentes y la casi totalidad de los cabildos —como cuerpos representativos de la burguesía de las ciudades— se mantuvieron expectantes o se pronunciaron en contra de la Revolución del 25 de Mayo. Saavedra evoca bien la situación de angustia que dominaba a los responsables de la revolución cuando afirma en su Memoria: “Buenos Aires no faltaron hijos suyos que miraron con tedio nuestra empresa: unos, la creían inverificable por el poder de los españoles; otros la graduaban de locura y delirio de cabezas desorganizadas; otros, en fin, eran los más piadosos, nos miraban con compasión no dudando que en breves días seríamos víctimas del poder y furor español, en castigo de nuestra rebelión e infidelidad contra el legítimo soberano, y señor de la América».

Fue necesario que pasaran algunos meses y con ellos la grave hora de la prueba para que Moreno escribiera en octubre estas palabras: “
Estamos ciertos que mandamos en los corazones”