miércoles, 29 de agosto de 2012

los 2 1º pasos


Homo ergaster

Homo ergaster es un homínido extinto, propio de África. Se estima que vivió hace entre 1,75 y un millón de años, en el Calabriense (Pleistoceno medio).
Sus primeros restos fueron encontrados en 1975 en Koobi Fora (Kenia); se trata de, al menos, dos cráneos (KNM-ER 3733, tal vez femenino, y KNM-ER 3883)3 de hace 1,75 millones de años cuyo cerebro tenía un tamaño estimado en unos 850 cm³. Luego, en 1984, fue descubierto en Nariokotome, cerca al lago Turkana (Kenia), el esqueleto completo de un individuo de unos 11 años, 1,60 m de estatura y cerebro de 880 cm³, con una antigüedad de 1,6 millones de años; se conoce como el niño de Nariokotome.
Homo ergaster, procede probablemente de Homo habilis y es básicamente la versión africana de Homo erectus, del que es antecesor. Algunos especialistas consideran que pueden haber sido una única especie, debido a su gran parecido anatómico, en cuyo caso tendría prioridad su denominación como Homo erectus, pero parece asentarse la aceptación de dos especies diferentes.4


Homo heidelbergensis

Homo heidelbergensis es una especie extinta del género Homo, que surgió hace más de 600 000 años y perduró al menos hasta hace 250 000 años (Ioniense, mediados del Pleistoceno). Eran individuos altos que tenían 1,80 m de estatura y muy fuertes (llegarían a 105 kg), de grandes cráneos que median 1350 cm³, muy aplanados con relación a los del hombre actual, con mandíbulas salientes y gran abertura nasal. Se le dio el nombre porque los primeros fósiles fueron descubiertos cerca de Heidelberg (Alemania). En un documental para televisión se les apodó como «Goliath».2

Evolución

Es un antepasado directo del Hombre de Neandertal en Europa; aún cuando es muy similar a los Homo sapiens arcaicos encontrados en África, como Homo rhodesiensis y Homo sapiens idaltu; se sabe hoy que H. heidelbergensis no fue antepasado directo de los humanos modernos. Entre Homo antecessor, cuyos fósiles se han hallado en las colinas de Atapuerca (España), y los H. neanderthalensis, existió esta especie (H. heidelbergensis). Presenta en general caracteres intermedios entre H. erectus / Ergaster y el H. sapiens, incluido un torus occipital hendido (en Homo erectus tal torus, o cresta, es continua) y una gran capacidad neurocraneal.[cita requerida]
Si Homo erectus era probablemente cleptoparásito (robaba carroña que aportaban proteínas y grasas de buena calidad) y complementaba su dieta con alimentos vegetales, en Homo heidelbergensis se hace patente un predominio de la dieta carnívora con evidencias de caza. La presión evolutiva para que se desarrollara la caza se derivaría de las condiciones ecológicas del territorio que colonizaron: Europa era fría y durante seis meses existían muchos menos recursos alimenticios vegetales que en África, el carroñeo y el cleptoparasitismo (robar presas a los animales predadores) no aportaba suficientes nutrientes lo que habría inducido (por selección) a la aparición de conductas sociales dedicadas a la caza: bandas de heidelbergensis se organizaban para perseguir a otros animales y ultimarlos en trampas naturales (precipicios, pantanos) o arrojándoles grandes hachas líticas bifaces e, incluso, rústicos venablos de madera aguzada.



viernes, 24 de agosto de 2012

Historia del Almirante Brown


RECOMENDACIÓN
LES SOLICITO QUE, COM VOY A PUBLICAR,  HISTORIASARGENTINAS, SI PUEDEN LAS IMPRIMAN Y, LUEGO, CUANDO TENGAN TIEMPO LAS PUEDN LEER, SI LO DESEAN.
HORACIO
Aunque soy Ig. Químico, y dediqué 21 años a limpiar efluentes líquido de toda suerte me encanta nuestra Historia.!
Hice una acción solidaria, dice un boy scout a un amigo:
Le presté $ 1.000 a un ciego
¡Qué bueno¡ ¿Te lo habrá agradecido?
Me contestó que me los iba a pagar cuando viera.
¡Y bue…¡ reflexionó el boy scout.
Yo perdí $1.000, él se convirtió en ladrón
Ricardo Darín (n. Buenos Aires; 16 de enero de 1957) es un actor, director y guionista argentino destacado por sus interpretaciones en películas como Nueve reinas, El hijo de la novia, Luna de Avellaneda, El aura, El secreto de sus ojos (ganadora del premio Óscar a la mejor película de habla no inglesa) y Carancho, entre otras. Haciendo uso de una naturalidad muy arrolladora (que elabora con compleja técnica), catapulta cada personaje con muy diferenciadas construcciones. Es el hermano mayor de la actriz Alejandra Darín


Guillermo Brown


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BROWN GUILLERMO
Guillermo Brown nació en Foxford, Irlanda, el 22 de junio de 1777. Su nombre está íntimamente vinculado a las luchas por la independencia argentina, a la guerra contra el Imperio de¡ eras¡¡, a las luchas; civiles de¡ período de Rosas. Emigró con sus padres a los Estados Unidos siendo todavía un niño. Quedé huérfano a corta edad y entra como grumete en un barco de guerra inglés.
Años después se le encuentra al mando de una nave de pabellón británico que fue apresado por los
 franceses y conducida a Metz con su comandante.
Brown consigue fugarse y llegar a Inglaterra tras no pocas peripecias. Contrajo allí matrimonio en 1809 y emigró hacia él Río de la Plata, a donde llega el mismo año. Después de una breve permanencia en Montevideo se traslada a Buenos Aires y se compra una Goleta llamada "Industria" para realizar un servicio regular entre Buenos Aires y Montevideo.
Al producirse la Revolución de Mayo se adhiere al movimiento y en 1814 acepta el mando de una escuadrilla para hacer frente a las interferencias de los buques españoles.
El gobierno de Buenos Aires compra y arma la fragata Hércules, los bergantines Zephoys y Nancy y la goleta Juliet. Se les reúnen después. las goletas Julieta y Fortunata, la cañonera Tortuga y el falucho San Luis, con los que el 10 de marzo hace rumbo a Martín García, isla en la que desembarca.
Luego se dirigió a Montevideo y el 17 de mayo tuvo una gran victoria sobre los buques realistas, superiores en número y armamento. Cooperó positivamente en el sitio a Montevideo, plaza que bombardeó y cuya rendición, ocurrida en junio, debiose en gran parte al asedio marítimo. El Supremo Director Posadas, lo ascendió a Coronel, como premio a su comportamiento. Tuvo prisionero a borde de¡ Hércules al Gral. Vigodet que regresó a España al cabo de 14 días.
Brown tuvo que regresar a Buenos Aires a consecuencia de una herida que habla recibido en combate y el gobierno lo designa Comandante General de la Marina. Por los efectos de esa herida queda cojo para toda la vida. Posteriormente, se retira a su quinta de Barracas, donde permanece alejado de la vida pública hasta que en 1826 lo llama a servicio el presidente Rivadavia.
Ese año combate en el puerto de la Colonia contra la escuadra brasileña, resultándose adversa la suerte, hasta que con once embarcaciones mal pertrechadas y con una tripulación pobre derrota a los brasileños que mandaban 31 unidades. Este fue el histórico combate naval de Los Pozos, realizado el 11 de junio de 1826. Al ario siguiente el 9 de febrero, volvió a derrotarlos en Juncal. Obtiene una nueva victoria en Monte Santiago, pero en. ese combate pierde la vida el capitán Francisco Drummond, novio de su hija Elisa Brown, la cual al enterarse de la noticia se suicida.

Este hecho marca en la vida psíquica de¡ marino una de las etapas decisivas de la neurosis que llegó a dominarlo. En 1829, vuelve a la vida privada y en 1837 hace un viaje a su país natal. A principios de 1841, Rosas le confía la misión de crear una escuadra para hacer frente a Jade¡ Gral. Riveraya los buques extranjeros que tanto le molestaban con sus agresiones.

El 27 de febrero hacía flamear su insignia de Almirante en el bergantín Belgrano. En mayo derrotó a los riveristas frente a Montevideo y en 1842 venció a la escuadra adversaria mandada por Garibaldi. En 1843 bloquea Montevideo por orden de Rosas, bloqueo que la intervención británica hizo fracasar. En 1845, se vio forzado a regresar a Buenos Aires obligándolo las escuadras europeas a firmar un documento por el que se comprometía, dada su calidad de británico a no intervenir más en aquella contienda.
Fallece en Buenos Aires el 3 de marzo de 1857.








miércoles, 22 de agosto de 2012

Un tranvia que no es el deseo - Un actor celebre y los primeros pasos que llevaron a la humanidad

¡Amigos! No me canso de repetirlo que soy Ingeniero Químico, que llevo 21 años tratando toda clase de efluentes líquidos y ¿Por qué no?, me deleita aprender algo de la historia de nuestra humanidad. Horacio.
Para leer les propongo:
  1. Una buena explicación de un dicho popular
  2. Un resumen de la vida de un actor célebre
  3. Una descripción de seres prehistóricos, que, al descubriselos en Sudáfrica, se supuso que eran los más remotos antepasados del hombre
  4. La aparición de seres humanos en Etiopía




Aunque soy Ing. Químico y llevo 21 años tratando toda clase de efluentes líquidos industriales, me interesa la evolución del hombre.

Historia de la humanidad

Acá les envío, lo que espero les guste:
  1. Abran un archivo para las imágenes
  2. Otro para los comentarios respecto de esas imágenes

 

Que significa el dicho se quedo en Pampa y la vía?

En el año 1857 se inauguró en el Bajo Belgrano (zona que hoy se conoce como "Barrio River") el Hipódromo Nacional.

Sus extensos terrenos incluian la totalidad de lo que hoy es esa zona, inclusive los terrenos en donde hoy se encuentra el club de River Plate (River nacía luego en el 1901, pero en la zona de la Dársena Sud).


Como parte de un servicio brindado por el mismo hipódromo, cuando los apostadores salían tenían la posibilidad de viajar gratis en un tranvía que los acercaba a Pampa y las vías del actual Ferrocarril Belgrano.


Como ese viaje gratis en tranvía era realizado por aquellos apostadores que habían perdido hasta el último centavo en las carreras, entonces el lugar donde los dejaba se volvía despreciable, con decenas de personas tratando de rebuscárselas para volver a sus hogares.


De ahí que esa frase hoy en día se utiliza para querer decir que uno se queda sin dinero, desolado y a la deriva.

Vittorio Gassman (Struppa, cerca de Génova, 1 de septiembre de 192229 de junio de 2000), conocido popularmente como Il Mattatore, actor y director italiano de teatro y cine. Gassman está considerado entre los mejores actores italianos y reconocido como un intérprete extaordinariamene profesional, versátil y magnético. Su larga carrera incluyó desde importantes producciones hasta obras menores, casi divertimentos, que le proporcionaron una enorme popularidad.


Australopithecus afarensis

Australopithecus afarensis es un homínido extinto de la subtribu Hominina que vivió entre los 3,9 y 3 millones de años antes del presente. Era de contextura delgada y grácil, y se cree que habitó sólo en África del este (Etiopía, Tanzania y Kenia). La mayoría de la comunidad científica acepta que puede ser uno de los ancestros del género Homo.








En 1979, Mary Leakey, la esposa de Louis Leakey, uno de los antropólogos más importantes del siglo XX, encontró unas huellas humanas sobre ceniza volcánica en Laetoli (Tanzania). Las pisadas tenían una antiguedad aproximada de 3,6 millones de años y pertenecían a tres individuos. El hallazgo fue examinado por expertos en huellas, antropólogos y otros especialistas que aportaron sus conclusiones documentales  a varias revistas científicas e incluso al National Geographic. La observación de las imágenes de las huellas revela que apenas difieren de las de un ser humano moderno. Sin embargo, es sorprendente que a pesar de que este hallazgo sugiera la existencia del hombre moderno hace millones de años.

martes, 21 de agosto de 2012


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Aunque soy Ig. Químico, y dediqué 21 años a limpiar efluentes líquido de toda suerte me encanta nuestra Historia.!
– ¡Qué bien hijo! Trae el plato para lavarlo

Sofia Villani Scicolone (Roma, Italia, 20 de septiembre de 1934), más conocida como Sofía Loren, es una actriz italiana ganadora de unos 50 premios internacionales, entre ellos dos premios Oscar (uno de ellos honorífico), un premio BAFTA y varias nominaciones a los Globos de Oro. Su carrera inició en 1950, cuando fue descubierta por el productor Carlo Ponti, más tarde su marido. Desde entonces ha actuado en decenas de películas, algunas de ellas aclamadas por la crítica cinematográfica, entre las que destacan producciones como El pistolero de Cheyenne, Dos mujeres (por la cual ganó 22 premios, entre ellos su primer Oscar) y El Cid.
Sofia Villani Scicolone (Roma, Italia, 20 de septiembre de 1934), más conocida como Sofía Loren, es una actriz italiana ganadora de unos 50 premios internacionales, entre ellos dos premios Oscar (uno de ellos honorífico), un premio BAFTA y varias nominaciones a los Globos de Oro. Su carrera inició en 1950, cuando fue descubierta por el productor Carlo Ponti, más tarde su marido. Desde entonces ha actuado en decenas de películas, algunas de ellas aclamadas por la crítica cinematográfica, entre las que destacan producciones como El pistolero de Cheyenne, Dos mujeres (por la cual ganó 22 premios, entre ellos su primer Oscar) y El Cid.
Entonces el gobierno llamó al Almirante Brown y el 12 de enero de 1826 le confirió, con el grado de coronel mayor, el mando de la escuadra integrada por muy escasas fuerzas: los bergantines General Balcarce y General Belgrano y una vieja lancha cañonera, la Correntina.
Demostró entonces Brown otra faceta brillante de su capacidad: la organización; 12 lanchas cañoneras fueron inmediatamente incorporadas y al poco tiempo se incrementó el número de buques mediante la adquisición de la fragata 25 de Mayo, los bergantines Congreso Nacional y República Argentina y las goletas Sarandí y Pepa. El Almirante izó su insignia en la fragata 25 de Mayo.
Las primeras acciones contra la flota brasileña tuvieron lugar el 9 de febrero de 1826. Durante el combate la fragata Itaparica, buque insignia del almirante brasileño, sufrió graves averías y muchas pérdidas de tripulantes.

[editar El combate

El 10 de junio de 1826 una poderosa fuerza brasileña se presentó ante Buenos Aires, integrada por 31 barcos. Brown sólo disponía de 4 buques y 7 cañoneras, pero dirigiéndose a sus tripulantes los arenga con estas palabras:
Marinos y soldados de la República: ¿Véis esa gran montaña flotante? ¡Son los 31 buques enemigos! Pero no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor y espera que imitaréis a la 25 de Mayo que será echada a pique antes que rendida. Camaradas: confianza en la victoria, disciplina y tres vivas a la Patria!
Momentos después la nave capitana de Brown dio aquella consigna inmortal: "¡Fuego rasante, que el pueblo nos contempla!".
Poco antes de las dos de la tarde se empeñó la acción en toda la línea. Aumentó la angustiosa expectativa de la muchedumbre agolpada en la ribera con la presencia de otras naves que a toda vela acudían al lugar del combate. Era el comandante Leonardo Rosales que llegaba en ayuda del Almirante con la goleta Río de la Plata y lo mismo hacía Nicolás Jorge con el bergantín General Balcarce. Para facilitar la maniobra de estas dos naves Brown atacó con frágiles cañoneras a uno de los más poderosos buques brasileños, la fragata Nitcheroy y al despejarse el humo del combate se vio que la fuerza enemiga se retiraba. Brown ese día recibió del pueblo de Buenos Aires las pruebas más exaltadas de admiración y gratitud ante esta victoria argentina llamada combate de Los Pozos.
Al terminar el combate, Garibaldi estuvo a punto de ser rematado por un marinero, pero Brown ordenó:no lo maten es un valiente


domingo, 12 de agosto de 2012

Algo cómico y algo sobre Gina Lollobrigida


El dicho popular sobre un trabuco deriva de un cómico personaje sevillano que existió en el siglo XIX, este hombre, un labrador sevillano, como no le gustaba las tareas del campo, con un trabuco sin munición asaltaba a los transeúntes pero como generalmente eran gente de su pueblo, se reían de él puesto que ya sabían que el trabuco no tenía munición.
La actriz Gina Lollobrigida 
vino cierta vez a Buenos Aires y en una reunión social estando presentes el presidente de la nación General Perón
, el ministro de salud Doctor Ivanissevich 
 y Evita Perón


(en otro momento contaremos la intervención de este personaje). Un fotógrafo con una máquina especial captó la imagen de Gina y su compañía. Como la ropa de nylon estaban a la moda, Gina Lollobrigida con sus famosos 90-60-90 apareció con solamente aros, collares, reloj, pulseras, cinturón y zapatos.

Genoma mitocondrial

El genoma mitocondrial (ADN mitocondrial, ADNmt/ADNm o mtDNA/mDNA en ingles), es el material genético de las mitocondrias, los orgánulos que generan energía para la célula. El ADN mitocondrial se reproduce por sí mismo semi-autónomamente cuando la célula eucariota se divide. El ADN mitocondrial fue descubierto por Margit M. K. Nass y Sylvan Nass utilizando microscopia electrónica y un marcador sensitivo al ADN mitocondrial.1 Evolutivamente el ADN mitocondrial desciende de genomas circulares pertenecientes a bacterias, que fueron englobadas por un antiguo ancestro de las células eucarióticas.una particularidad interesante es que sólo trsansporta GEN femenino, cuya importancia iremos viendo


 La reina Victoria de Inglaterra fallecía de una enfermedad que se llama hemofilia que solo se haya en las mujeres pero lo sufren los hombres por el Sarevich, el hijo de Alejandra (Lazarina de Rusia), esposa de Nicolás 1ro falleció a causa de esta enfermedad, también sufrieron dicha enfermedad las siguientes hijas de la Reina Victoria, Victoria de Sajonia y padecieron de la misma enfermedad Eduardo 7mo de Inglaterra y Alberto
 de Sajonia



 

Historia de Puerto Rico


Puerto Rico
La historia de Puerto Rico comenzó con el asentamiento del pueblo ostoinoide en el archipiélago de Puerto Rico entre los años 3000 y 2000 a. C. Otras tribus, como la de los indios arahuaco y saladoide, poblaron la isla entre los años 430 a. C. y 1000 d. C. En el momento de la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo en 1493, la cultura indígena dominante era la de los taínos. La cultura taína se extinguió durante la última mitad del siglo XVI debido a la explotación de los pobladores españoles, a la guerra que libraron contra los taínos y las enfermedades que trajeron.

Heyerdahl sostenía que pobladores procedentes de Sudamérica podrían haber llegado hasta la Polinesia ya en tiempos precolombinos. El propósito de Heyerdahl era demostrar la posibilidad de que el poblamiento de la Polinesia se hubiese llevado a cabo por vía marítima, desde América del Sur, en balsas idénticas a la utilizada durante la expedición y movidas únicamente por las mareas, las corrientes y la fuerza del viento, que es casi constante, en dirección este-oeste, a lo largo del Ecuador. No obstante, la expedición dispuso de ciertos elementos como una radio, relojes, mapas, sextantes y cuchillos, aunque los mismos no fueron relevantes a la hora de probar que una balsa como la utilizada podía realizar la travesía.


sábado, 21 de julio de 2012

Aunque soy Ingeniero Químico y practico la depuración de elfuentes líquidos desde hace 21 años






Rivadavia. De Facundo ha llegado la historia oral según la cual era un devoto cristiano católico que todos los días leía alguna parte de La Biblia. Estaba asesorado por fray Pedro Ignacio de Castro Barros, quien había sido diputado por el cabildo de La Rioja durante el Congreso de Tucumán en el año 1816.
Por su parte, Rivadavia fue electo presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata por el Congreso General de 1824, aunque, inicialmente, sin una constitución que lo avalara. Su política fue decididamente centralista y pretendió imponer su voluntad por la fuerza a los gobiernos provinciales opositores despreciando a los caudillos como Quiroga; ésto y las actividades punitivas contra los federales del general tucumano unitario Aráoz de La Madrid hizo que, durante plena guerra Guerra del Brasil, cuando Argentina requería el máximo de cohesión, Quiroga se encontrara forzado a liderar la rebelión de las provincias del interior ante el centralismo porteño. De modo tal que se negó a enviar tropas y víveres para hacer frente a la guerra contra el imperio brasileño que había invadido la Provincia Oriental del Uruguay. Igulamente se dedicó en continuar con la guerra civil en el interior a fin de imponer gobiernos afines a su causa.8
En la provincia de Catamarca estubo por iniciarse un enfrentamiento interno en 1825, entre el gobernador Gutiérrez y los partidarios del ex gobernador Eusebio Gregorio Ruzo, entre quienes se encontraban los Molina, Soria, Correa y Acuña, que se pudo evitar por la mediación de Quiroga, el cual figuró como garante entre el gobernador Manuel Antonio Gutiérrez y sus opositores. Pero Gutiérrez violó el acuerdo, reiniciando la guerra civil y provocando la intervención del caudillo riojano en su contra. Éste invadió Catamarca y —tras breve resistencia— lo derrocó con el apoyo de fuerzas enviadas por el caudillo cordobés Juan Bautista Bustos y el santiagueño Juan Felipe Ibarra, colocando en el poder al licenciado Pío Isaac Acuña.
El gobernador depuesto llamó en su ayuda a Lamadrid, que se había apoderado del gobierno de la provincia de Tucumán. Éste invadió Catamarca y repuso a Gutiérrez en el gobierno catamarqueño.
Quiroga marchó nuevamente sobre Catamarca, expulsó a Gutiérrez, repuso en el mando a Acuña y siguió camino hacia Tucumán. Casi en el límite entre ambas provincias, Quiroga derrotó a Lamadrid en la batalla de El Tala, el 27 de octubre de 1826; creyendo que Lamadrid había muerto, Quiroga dio por terminada la campaña.
De allí pasó a San Juan, donde aseguró el poder para el partido federal, colocando en el gobierno a un pariente suyo. Ese mismo año de 1826, el Congreso sancionó una constitución unitaria, que fue rechazada por la mayor parte de las provincias. Sólo Salta y Tucumán aprobaron esa constitución. El enviado por el Congreso para presentar la constitución a Quiroga encontró a éste en San Juan, recostado sobre su recado en un campo de alfalfa, bajo un toldo de cuero. Sin levantarse, garabateó en la primera hoja "Despachado" y envió al diputado porteño de regreso a Buenos Aires.
Cuando supo que Lamadrid había sobrevivido y que nuevamente ocupaba el gobierno de Tucumán, además de reponer a Gutiérrez en el de Catamarca y de invadir Santiago del Estero, volvió a salir a campaña: pasando por Santiago del Estero y reuniendo a las suyas las fuerzas de su gobernador, Juan Felipe Ibarra, se dirigió sobre Tucumán. Allí derrotó por completo a Lamadrid en la batalla de Rincón de Valladares, el 6 de julio de 1827. Impuso una fuerte contribución a la provincia para resarcirse de los gastos que le habían obligado a hacer. Como la legislatura se negó al pago de esa indemnización, le escribió:
"... si no se me satisface antes de las dos horas de este día, me haré pagar, no la suma de 24.000 pesos, sino todos los gastos que he hecho, y todas las pérdidas que he sufrido en mis negocios. Cuidado, pues, no haya equivocación. Las generosidades tienen sus límites... pasada la hora mencionada, sin haber recibido la pequeña suma que pido, empezaré a hacer sentir inmediatamente los estragos de la guerra."
Ante la amenaza cobró lo exigido sin problemas y colocó un gobierno federal en Tucumán. La batalla de Rincón aceleró la renuncia del presidente Rivadavia al gobierno nacional, y desde entonces controló la política de las provincias de Cuyo, La Rioja y Catamarca, y tuvo una fuerte influencia sobre Santiago del Estero y Córdoba.

Las derrotas de La Tablada y Oncativohttp://www.legionunitaria.granaderos.com.ar/images/pinturas/batalladesancala.jpg

En 1829, el general unitario cordobés José María Paz invadió la provincia de Córdoba y derrocó a su gobernador, el caudillo federal Juan Bautista Bustos. Este llamó en su auxilio a Quiroga, que reunió fuerzas de las provincias que controlaba e invadió Córdoba. Esquivando al ejército de Paz, que había salido a enfrentarlo, logró tomar la capital de la provincia. Pero, para evitar sufrimientos a la población, la abandonó para enfrentar a Paz en la batalla de La Tablada, del 22 de junio. La superior capacidad de Paz para manejar su artillería decidió la batalla en su favor. Paz venció un efecto de guerra psicológica en sus principales encuentros con Quiroga ya que las huestes de Quiroga -debido a su carácter aguerrido- llegaron a ser mitificadas como "campiagos" (seres mitad hombres mitad tigres -o yaguaretés-).9
Al día siguiente, cuando Paz regresaba a la ciudad, fue nuevamente atacado por Quiroga, en lo que, según expresión del propio Paz, fue
"... la operación militar más arrojada de la que he sido testigo o actor en mi larga carrera... Me he batido con tropas más aguerridas, más disciplinadas, más instruidas, pero más valientes, jamás."
Quiroga fue nuevamente derrotado y tuvo que huir a su provincia.
Ee esta célebre batalla formaba parte, por su valentía y lealtad, de la escolta personal de Facundo Quiroga el entonces jovencísimo Ángel Vicente Peñaloza (más conocido por su apodo: El Chacho).
Al llegar a La Rioja, encontró que algunos personajes estaban festejando su derrota. Hizo fusilar a diez personas y ordenó que toda la población de la ciudad se trasladara a los Llanos con sus haciendas y destruyera todo lo que no se podían llevar. A partir de ese momento, Quiroga fue realmente el Tigre. Varios de sus enemigos, como La Madrid, fueron tan crueles como Quiroga. El mismo Paz hizo fusilar a varios prisioneros de La Tablada y envió expediciones a "pacificar" las sierras de Córdoba, que se saldaron con muchos federales fusilados.
Quiroga decidió volver a enfrentar a Paz. Le escribió una larga carta en que le decía que
"...las armas que hemos tomadas en esta ocasión no serán envainadas sino cuando haya una esperanza siquiera de que no serán los pueblos nuevamente invadidos. Estamos convenidos en pelear una vez para no pelear toda la vida. Es indispensable ya que triunfen unos u otros, de manera que el partido feliz obligue al desgraciado a enterrar sus armas para siempre."
A continuación invadió Córdoba por segunda vez, dividiendo sus tropas en dos columnas; una, bajo su mando directo, avanzó desde San Luis por el sur, mientras la otra, mandada por el gobernador riojano Benito Villafañe, marchaba por el norte. Paz decidió salirle al cruce a Quiroga. El gobernador porteño Juan Manuel de Rosas envió dos mediadores a tratar de evitar la batalla, pero el hábil estratega Paz los utilizó para engañar a su enemigo: los envió a su campamento e inmediatamente avanzó hacia el ejército federal. Creyendo que todavía estaba en vigencia una tregua, Quiroga fue sorprendido y derrotado el 25 de febrero de 1830, en la batalla de Oncativo (llamada también de la Laguna Larga).
Quiroga huyó hacia Buenos Aires, mientras Paz invadía las provincias que el riojano había dominado y formaba la Liga Unitaria o Liga del Interior, de la cual Paz era el jefe militar y político. Rosas lo hizo recibir como a un vencedor, pero permaneció en la casa de su socio Costa, alejado de las cuestiones militares.

La victoria federal

El general Lamadrid, que no había podido enfrentar a Quiroga en la batalla, fue nombrado gobernador de La Rioja, mientras Villafañe se exiliaba en Chile. Lamadrid se dedicó a perseguir a los federales y fusilar a decenas de ellos. También a saquear los bienes de Quiroga, entre ellos, los "tapados" de dinero (bolsas enterradas en medio del campo, en lugares conocidos sólo por el dueño), a los que accedió por medio del soborno y la tortura. Lamadrid obligó a la madre de Quiroga a barrer la plaza de La Rioja cargada de cadenas.
En respuesta, Quiroga decidió volver a la lucha que había abandonano: pidió a Rosas fuerzas con que regresar a la lucha. Dado que el gobernador porteño junto al santafesino Estanislao López estaban invadiendo Córdoba, sólo pudo poner a su disposición unos 450 delincuentes y vagos de la cárcel. Facundo los entrenó con cuidado y pronto los convirtió en soldados.
A principios de 1831, Quiroga avanzó por el sur de Córdoba hacia Cuyo. En el camino se le unieron varios soldados desertados del ejército de Paz en la batalla de Fraile Muerto.10 Ocupó la villa de Río Cuarto después de una violenta batalla, y poco después derrotó sobre el río Quinto al coronel Juan Pascual Pringles, que fue muerto por un oficial ante quien no se quiso rendir. El coronel Pringles, héroe de la campaña del general José de San Martín al Perú, era muy respetado por Quiroga, que gritó al oficial que lo había matado:
"¡Por no manchar con tu sangre el cadáver del valiente coronel Pringles, no te hago pegar cuatro tiros ya mismo! ¡Cuidado, otra vez, miserable, que un vencido invoque mi nombre!"
Pocos días después enfrentaba en Mendoza al gobernador José Videla Castillo en la batalla de Rodeo de Chacón, del 22 de marzo de 1831. Quiroga dirigió la batalla desde el pescante de una diligencia, señalando lo que quería mostrar con una cañita: el reuma no le permitía montar. Con esta victoria consiguió el control de San Luis y Mendoza, mientras sus partidarios recuperaban San Juan y La Rioja.
Unos días más tarde, recibió la noticia de que su mejor amigo, el general Villafañe, había intentado regresar desde Chile. Pero en el camino se había cruzado con un oficial unitario que lo había asesinado.11 Perdió los estribos, y cometió el acto más monstruoso de su carrera: mandó fusilar a todos los prisioneros de Río Cuarto y de Rodeo de Chacón que estaban en el cuartel: en total, veintiséis muertos. Fue el único asesinato en masa que ordenó Quiroga, a pesar del mito establecido por Sarmiento, de que mataba gente cada vez que le venía en gana.
Por su parte, Paz fue capturado por las fuerzas de Estanislao López,
y el mando pasó a Lamadrid. Éste se retiró a Tucumán, para hacerse fuerte en su propia provincia. Hasta allí lo fue a buscar Quiroga, que lo venció (por tercera vez) en la batalla de La Ciudadela, el 4 de noviembre de 1831. Esta batalla terminó con la Liga Unitaria.12
Estando en Tucumán, envió a la esposa del general Lamadrid -quien se encontraba refugiado en Bolivia- a su encuentro, sin molestarla y con escolta oficial; también le envió una carta, recordándole el trato que él había dado a su madre. La terminaba con una despedida digna de su autor:
"¡Adiós, general, hasta que nos podamos juntar para que uno de los dos desaparezca!, porque esta es la resolución inalterable de su enemigo Facundo Quiroga."
. El gesto que tuvo Quiroga fue siempre tenido en cuenta por el general Lamadrid quien, al enterarse que Quiroga había permitido el viaje de su familia le contestó:
"...Usted general podrá ser mi enemigo cuanto quiera, pero el paso que ha dado de mandarme a mi familia la cual espero con ansia, no podré olvidarlo jamás".

Ideas constitucionales de Quiroga

El control de la Confederación Argentina pasó a estar en manos de los federales. En particular, de Rosas, López y Quiroga. Mientras Rosas logró mantener buenas relaciones con ambos, Quiroga y López comenzaron a tener problemas. En primer lugar, Quiroga pretendía tener algún derecho sobre Córdoba, donde López había nombrado gobernador a un federal de su mayor confianza, José Vicente Reinafé, que junto con sus hermanos formaba un clan que gobernaría la provincia por algo más de tres años. También tuvo problemas por un caballo, que había sido de Facundo pero estaba en poder de López.13
Quiroga pasó los siguientes años en Buenos Aires, donde desempeñó un papel relevante: allí se debatía si el país debía darse o no una Constitución federal. Quiroga era partidario de una rápida organización nacional, pero otros caudillos —especialmente Rosas— no estaban de acuerdo, ya que sostenían que aún debía esperarse a que maduren las condiciones.14
Las ideas constitucionales de Quiroga aparecen expuestas en la carta que le enviara a Pío Isaac Acuña, destacado dirigente del partido federal catamarqueño y presidente de la Sala de Representantes de esa provincia:
"Señor Don Pío Isaac Acuña. San Juan, noviembre 1° de 1833."
"Mi apreciado compatriota:
He recibido la estimada carta de Ud. de fecha 8 de octubre pasado, cuyo contenido se reduce a preguntarme sobre la constitución particular que debe darse a esa provincia. Reconozco agradecido los conceptos con que me honra en su mencionada carta, pero me permitiré decirle que, aún cuando yo fuese capaz de dar consejo sobre las hechuras de las leyes constitucionales, no lo podría hacer ciertamente sin contradicción de los mismos principios de libertad por que he combatido. Es muy necesario que los pueblos hagan la constitución peculiar que caracteriza los derechos sociales, y arregle su régimen institucional para poder arribar a formar, de este elemento, la constitución nacional. Pero también es un princpio que estos códigos deben ser exclusivamente obra de las legislaturas, sin la más pequeña ingerencia de los hombres de mi profesión. El militar debe obedecer y defender las leyes; no dictarlas. Así, pues, a la representación de esa provincia incumbe el trabajo de formar la particular constitución de ella. Y como de quien es exponer, es también quitar los errores que la práctica y la experiencia manifiestan, pueden sinceramente corregirse. Pues la primera garantía de una constitución liberal consiste en poderse variar y restringir siempre que la razón y la justicia lo demanden. Conozo las dificultades que en todos los pueblos se tocarán por la falta de luces y de recursos, pero es superable cuando se trabaja con buena fe en favor del bien general. Los varios códigos que se han dado en las legislaturas de las demás repúblicas, y los que han salido de la nuestra, aunque no hayan tenido efecto, sirven para descubrir las cosas que deben ser objeto de la constitución; o enseñar, al menos, el sistema de organización. Y lo demás debe hacerlo el conocimiento práctico del país, sus necesidades y sus relaciones."
"Ninguna otra cosa me es lícito decir a Ud. sobre la materia, sin aventurar el carácter de la libertad que debe marcar los pasos de esa Legislatura. Concluyo, pues, repitiéndome reconocido a su afecto, y protestando el que me anima por la benemérita provincia, cuya felicidad desea este su compatriota muy afecto que besa su mano. Juan Facundo Quiroga"15

La Campaña al Desierto

Nominalmente Quiroga fue el comandante de la Campaña al Desierto que el exgobernador Rosas emprendió contra el indio en el año 1833. Pero, en la práctica, la llevaron a cabo el gobernador de Mendoza, José Félix Aldao, los gobiernos de San Luis y Córdoba, y el propio Rosas, que fue quien más provecho obtuvo con la misma.

Los hermanos Reinafé

El comandante de la columna del centro, José Ruiz Huidobro, era un oficial que había acompañado a Quiroga en su campaña de 1831, y al regresar intentó derrocar a los Reinafé. Pero fue derrotado por la rápida reacción de éstos, y pagó con varios meses de cárcel su intento. Dado que era evidente que detrás de Ruiz Huidobro estaba Quiroga, los Reinafé decidieron que éste era un peligro para ellos. Era, además, un adversario peligroso para su jefe, Estanislao López.
En Buenos Aires, Quiroga se dedicó a la administración de la estancia que compró en San Pedro. En esa misma zona viven aún sus descendientes, entre los cuales varios heredaron su nombre completo de Facundo Quiroga. Durante su estadía fue el único que se atrevió a visitar al expresidente Bernardino Rivadavia en el buque en que llegaba de vuelta, al que no se permitió desembarcar y se envió de regreso al exilio.

El crimen de Barranca Yaco

A fines de 1834 estalló una guerra civil entre las provincias de Salta y Tucumán, cuyos gobernadores, Pablo Latorre y Alejandro Heredia, se habían enemistado por la autonomía de la provincia de Jujuy. El gobernador porteño Manuel Vicente Maza envió a mediar al general Quiroga, con instrucciones especialmente escritas para él por Rosas, que lo acompañó un tramo del viaje.16
En el viaje de ida, varios amigos le avisaron que los Reinafé querían matarlo; pero desoyó los avisos y siguió camino sin problemas. Al llegar a Santiago del Estero se enteró de que la guerra civil en el norte había finalizado y que Latorre había sido asesinado. Se dedicó a mediar para lograr una serie de tratados entre las provincias del norte, entre cuyas cláusulas figuraba la autonomía jujeña.
Iniciado su camino de regreso a principios del año siguiente, tuvo nuevos avisos sobre que había planes para asesinarlo. Pero tal vez tenía más miedo a pasar por cobarde que a la muerte. El 16 de febrero de 1835, una partida al mando del capitán de milicias cordobés Santos Pérez emboscó su carruaje en los breñales de un lugar solitario llamado Barranca Yaco, en el norte de la provincia de Córdoba. Quiroga se asomó con tono envalentonado (algo que le había dado buen resultado en las batallas) por la ventana de la galera exclamando
«¿Quién manda a esta partida?»
siendo -como toda respuesta- muerto de un tiro en un ojo por Santos Pérez. Su cuerpo fue luego tajeado y lanceado, y todos los demás miembros de la comitiva fueron asesinados también. Entre ellos se contaba su secretario, el exgobernador de la provincia de San Luis, José Santos Ortiz y un niño.
Asesinato de Facundo Quiroga.
El cuerpo de Quiroga fue inhumado en la Catedral de Córdoba.

Consecuencias de Barranca Yaco

El 8 de enero de 1836, la viuda de Quiroga reclamó el cadáver de su esposo. Rosas envió a su edecán, el coronel Ramón Rodríguez, quien buscó y regresó de Córdoba a Buenos Aires con sus restos mortales en medio de una gran pompa y en una imponente carroza pintada toda de rojo punzó, el color federal de uso obligatorio impuesto por el gobernador porteño.
El gobierno decretó honras fúnebres, el 7 de febrero el cadáver de Quiroga fue depositado en la iglesia de San José de Flores, el 19 de febrero de 1836 sus restos fueron homenajeados en la iglesia de San Francisco y luego trasladados al Cementerio de la Recoleta.
Tumba de Facundo Quiroga en el Cementerio de la Recoleta.
Al saberse quién había sido el asesino, Rosas aprovechó el cargo sobre el asesinato de Quiroga recayéndolo sobre los hermanos Reinafé. Éstos fueron derrocados y ajusticiados unos años más tarde junto a Santos Pérez. Los opositores a Rosas lo acusaron de estar tras el homicidio.17 Tal vez fue asesinado por venganza, pero también para favorecer a Estanislao López; si fue así, el plan fracasó por completo: López perdió el control de Córdoba y Entre Ríos, y también mucho de su prestigio. Todo el poder en la Argentina pasó rápidamente a Rosas, que se transformó en el único líder del Partido Federal y controló la situación política en gran parte de las provincias argentinas. Entre las que pasaron a ser dirigidas por partidarios de Rosas ese mismo año, llaman la atención los casos de Córdoba, que había sido mandada por los asesinos de Quiroga, y La Rioja.
La trágica muerte de Facundo Quiroga dio vida a composiciones folclóricas, literarias y leyendas populares tanto entre los gauchos que lo amaron y temieron, como entre las personas cultas. La leyenda de Facundo que nace en Barranca Yaco perduró, al punto de que en el siglo XX Jorge Luis Borges -como otros autores- lo recordó con una memorable poesía considerada entre los más alto de la literatura castellana.18
El cadáver de Facundo Quiroga, por decisión de sus familiares, se mantuvo en el Cementerio de la Recoleta. Allí se conservó el monumento funerario pero su féretro fue escondido en una pared tras la caída de Rosas en 1852, para evitar venganzas sobre su cadáver de parte de los enemigos de ambos.
En 1877 fue construido cerca del pórtico de la entrada del Cementerio un pequeño monumento de mármol blanco representado a una dolorosa con una placa que lleva la siguiente inscripción:
“Aquí yace el general Juan Facundo Quiroga. Luchó toda su vida por la organización federal de la República”.
Su cadáver fue redescubierto el 9 de diciembre de 2004.19

Valoración histórica

Juan Facundo Quiroga fue un militar excepcionalmente valiente, decidido y capaz, cuya mayor desgracia fue medirse dos veces con el único general enemigo que fue superior a él: José María Paz.
Quiroga se fue haciendo progresivamente más cruel, empujado por la crueldad de sus enemigos -especialmente de Lamadrid quien había vejado o afrentado a los parientes más queridos de Quiroga— y por la frustración de las derrotas. Aprovechó estratégicamente el terror que su imagen creaba a su alrededor.
Como político, era un federal convencido que defendió la autonomía de su provincia y de sus provincias vecinas, pero que nunca se decidió a luchar por la organización constitucional del país. Al final de su vida cayó envuelto en confusas luchas por el poder a nivel nacional, rodeado de conspiraciones que él había contribuido a crear.
La imagen terrible de Facundo se cristalizó con el libro de Domingo Faustino Sarmiento, "Civilización i Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga" —editado en 1845 en Santiago de Chile— más conocido como "Facundo: Civilización y Barbarie". La popular obra es un panfleto político, que si bien posee algunas inexactitudes históricas, contiene un ataque al dictador Rosas a través de quien había sido su aliado. Por otro lado, el objetivo de Sarmiento fue la demostración de la tesis de que las guerras civiles argentinas dirimeron el conflicto entre la civilización —civilización occidental, representada por Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos— y la barbarie —identificada con los indígenas, los españoles y las personas de Rosas y Quiroga. Fuera de su indudable valor literario, el relato de Sarmiento se ajusta específicamente a ese objetivo. Sobre la base de considerar el testimonio de Sarmiento como una obra historiográfica fidedigna se creó posteriormente una verdadera leyenda negra sobre los federales20 en la que ellos simbolizaron la arbitrariedad, la violencia, la incultura y la tiranía.
En respuesta a la clásica posición mayoritaria de las Academias -sostenida hasta el presente- los historiadores revisionistas del siglo XX crearon otra, de tendencia opuesta pero minoritaria, en la cual Facundo Quiroga aparece cruel sólo por necesidad.

Notas

1.                            El departamento y sierra de Los Llanos es una región de frontera riojana cercana a las provincias de Córdoba, San Juan y Santiago del Estero caracterizada por sus sierras bajas y redondeadas bastante desérticas en donde se realizaba una ganadería extensiva a cargo de gauchos. El nombre de "Llanos" le viene de la familia que fue la primera en poblarla. Hacia mediados del siglo XVIII se comenzó a poblar con algunas comunidades muy pobres de ganaderos, cuya única actividad industrial era fabricar aguardiente. El clima y la vegetación deben haber sido muy distintos en el siglo XIX que hoy, ya que se alcanzó a reunir una población dispersa, pero bastante numerosa. Los Llanos fueron un factor principal en la política militar riojana, al menos, hasta algún tiempo después de la década de 1860. Varios de los apellidos de los vecinos de Quiroga fueron también los de futuros gobernadores riojanos del siglo XIX: Peñaloza, Bustos, Bazán, Ontivero, Tello y Orihuela. Pero por entonces era solamente una región pobre y marginal.
2.                            Su estilo literario, interesante, era curiosamente elegante y dirtecto, evitaba las formalidadeas inútiles y los giros europeizantes de los educados porteños, algo muy raro en su época. Por otro lado tenía un dominio intenso de la Biblia, de la cual sabía de memoria extensos pasajes (y hacía de ellos curiosas interpretaciones).
3.                            Antes que Quiroga, el comandante de los Llanos era Fulgencio Peñaloza, tío de Ángel Vicente Peñaloza, el "Chacho".
4.                            Uno de los problemas más serios para el conocimiento de la vida de Quiroga es el clásico libro de Sarmiento, Facundo o civilización y barbarie, que fue en realidad un alegato político en contra de Juan Manuel de Rosas, justificado por la biografía de Facundo. Facundo empieza con una advertencia del autor, en la cual aclara que los hechos en el libro no tienen precisión histórica y al referirse a las etapas tempranas de su vida, sencillamente inventó lo que no sabía. No es una presunción, en una carta a un amigo confesó haber inventado muchas cosas en este libro, para obtener un efecto político mayor.
5.                            Entre los prisioneros que intentaron escapar y terminaron muertos figuraba el general José Ordóñez, que había vencido a Bernardo O'Higgins en Talcahuano y a José de San Martín en la Batalla de Cancha Rayada.
6.                            Otros autores consideran que Quiroga estaba preso por razones políticas, y lo que usó fue un asta, según propia declaración en el archivo de San Luis. No está claro de qué clase de asta hablaba, si la de una bandera o un cuerno de vaca (chifle) de los que se usaban para transportar pequeñas cantidades de agua.
7.                            José María Rosa (1841). Historia argentina: Unitarios y federales (1826-1841). Editorial Oriente. Buenos Aires, pp. 3.
La táctica de Facundo -que usó en todas sus batallas- consistía en simular una carga, retirarse, dejarse perseguir en aparente derrota y volver las riendas a todo impulso mientras la reserva cargaba por retaguardia. Esa maniobra realizada con magníficos jinetes y una tropa disciplinada hasta el heroísmo le dio siempre la victoria, menos contra el general Paz. (...)
8.                            Parte del dinero destinado al proyecto de minas en La Rioja fue desviado a financiar el ejército de Lamadrid, en su política agresiva de interferencia en los asuntos internos de la provincia de Catamarca; y, por ende, de ataque a los gobiernos aliados del partido federal catamarqueños — el de La Rioja, entre ellos. Véase Hugo R. Galmarini, Del fracaso unitario al triunfo federal. Memorial de la Patria, tomo V, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984. ISBN 950-508-231-2
9.                            La gente creía que las tropas al mando de Quiroga se transformaban en hombres-tigres invencibles.
10.                      Estos habían sido soldados de Quiroga, unidos a la fuerza al ejército unitario. Al comenzar la batalla de Fraile Muerto, se pasaron a las fuerzas federales, y luego pidieron al jefe federal que les permitiera unirse a Facundo.
11.                      Al parecer, se trataba del mismo oficial que había asesinado, años antes, al héroe de la independencia chilena Manuel Rodríguez por orden de Bernardo de Monteagudo.
12.                      Después de la batalla cometió el último de sus desmanes, al fusilar a 34 oficiales aunque algunos negaron esta matanza.
13.                      La rivalidad entre Quiroga y López tuvo visos muy singulares: Quiroga poseía un caballo negro predilecto llamado "El Moro", se decía que tal caballo adivinaba si vencería o no en una batalla. Tras la derrota de Oncativo, el segundo del general Paz: el general Gregorio Aráoz de La Madrid ocupó a la ciudad de La Rioja y -además de insultar a la esposa de Quiroga y de engrillar en una picota a la madre de Quiroga- capturó al caballo preferido de Facundo, "El Moro". El animal fue encontrado en la ciudad de Córdoba por hombres de Estanislao López, quien se lo apropió. Quiroga elevó enérgicas protestas y amenazó con una guerra abierta a López. Rosas medió, a través de su primo Tomás de Anchorena, entre ambos caudillos, aunque nunca logró la devolución del caballo. Aprovechando la situación, López afrentó nuevamente a Quiroga, diciéndole que "El Moro" era un "matungo" (es decir un caballo de poco valor).
14.                      Varios autores, desde David Peña en adelante, han hecho mucho hincapié en las diferencias de criterio entre Rosas y Quiroga, en especial sobre la oportunidad para sancionar una constitución. En la práctica, Facundo no tenía suficiente interés en el tema como para poner en peligro el triunfo federal, y claramente se dejó dominar por el sentimiento generalizado en Buenos Aires, donde una proyecto de constitución federal era una amenaza para la superioridad de la provincia más poderosa.
15.                      Original en el Archivo de Quiroga, en poder de Jorge F. Demarchi, y copia fotográfica en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Esta carta fue publicada también por Pedro de Paoli en su obra "Facundo", Buenos Aires, 1952 y reproducida en la nota (1) del Capítulo XIX de la Historia de Catamarca del Pbro. Ramón Rosa Olmos, ps. 148/149.
16.                      Estas instrucciones, conocidas como la “carta de la hacienda de Figueroa", son la más clara demostración del pensamiento de Rosas en cuanto a la no oportunidad de la sanción de una constitución. Si bien los argumentos son claramente válidos, las razones que parecen haber inclinado a Rosas a oponerse a una posible constitución estaban más relacionados con el dominio porteño sobre el país.
17.                      Santos Pérez acusó a Rosas en el momento de ser ejecutado. Antes de morir fusilado exclamó: ¡Rosas es el asesino de Quiroga!
18.                     
El General Quiroga va en coche al muere.
El madrejón desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frío del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.
El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galerón enfático, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.
Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El General Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.
Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.
Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida en estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?
Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de la puñaladas lo mentó a Juan Manuel.
Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y caballos.

 

 

Facundo Quiroga

                                                                        Facundo Quiroga


5.° Gobernador (provisional) de la Provincia de La Rioja
28 de mayo de 1823 – 22 de julio de 1823
Predecesor
Sucesor
Baltasar Agüero

Datos personales
Nacimiento
Fallecimiento
Apodo
El Tigre de los Llanos
Dolores Fernández Cabezas

Años de servicio
1814 - 1835
Lealtad
Mandos
Participó en
Juan Facundo Quiroga, (n. San Antonio, La Rioja, Intendencia de Córdoba del Tucumán, Virreinato del Río de la Plata, 27 de noviembre de 1789 – f. Barranca Yaco, Córdoba, Argentina, 16 de febrero de 1835) fue un caudillo argentino de la primera mitad del siglo XIX, partidario de un gobierno federal durante las guerras intestinas en su país, posteriores a la declaración de la independencia.

Familia y comienzos

Juan Facundo Quiroga nació del matrimonio entre José Prudencio Quiroga y de Rosa Argañaraz, oriunda de los Llanos. Su padre fue un hacendado sanjuanino que migró a la norteña La Rioja, estableciendo su estancia en el sureste, en la zona llamada Los Llanos,1 y que varias veces ejerció como comandante de las milicias de la zona.
Su educación fue relativamente buena, para las oportunidades que ofrecía la provincia.2
Hacia 1815 viajó a Buenos Aires, donde recibió alguna formación militar por un breve período.
En 1817 contrajo matrimonio con Dolores Fernández Cabezas con quien la unía un parentesco. Tuvieron cinco hijos llamados: Juan Ramón, Jesusa (María del Corazón de Jesús), Juan Facundo, Mercedes y José Norberto.
Ese mismo año fue nombrado jefe de las milicias de la comarca, con el grado de capitán.3 y participó en las luchas por la independencia organizando milicias, persiguiendo desertores y enviando ganados al Ejército del Norte y al Ejército de los Andes. En particular, colaboró con el comandante Nicolás Dávila, segundo jefe de la columnna del Ejército de los Andes que liberaría Copiapó.
Según su enemigo –y lejano pariente– Domingo Faustino Sarmiento,4 Facundo Quiroga comenzó a ser famoso por dos hechos: encontrándose a campo traviesa fue perseguido por un "tigre" o yaguareté que le obligó a tomar refugio en la copa de un algarrobo, auxiliado por unos gauchos, Quiroga mató al "tigre" y recibió el célebre apodo, "el tigre de los Llanos". La mayoría de los historiadores desdeñan el hecho, considerándolo una invención del novelista.
El otro hecho ocurrió el año 1819, en la ciudad de San Luis, donde permanecía prisionero por una causa menor —acaso una riña— junto a más de una veintena de altos oficiales realistas.5 Cuando los jefes realistas, según las crónicas independentistas, se amotinaron, Quiroga los enfrentó y mató a varios de ellos, usando como maza los mismos grillos que llevaba puestos. Aquel terrible suceso se conoció, desde ese entonces, como la Matanza de San Luis, localidad en donde fue muerta gran parte de la alta oficialidad realista del Reino de Chile.6

Gobernador provisional de La Rioja

Hasta entonces el poder en el territorio de la provincia de La Rioja se encontraba disputado por dos antiguas familias terratenientes, los Ocampo y los Dávila. En esa contienda, Quiroga apoyó al gobernador Francisco Ortiz de Ocampo. Cuando la provincia fue invadida por los "Auxiliares de los Andes" venidos desde la provincia de San Juan, participó en el combate de la Posta de los Colorados, en que las fuerzas riojanas fueron vencidas. Quiroga se retiró a los Llanos, mientras la capital de la provincia era ocupada por los invasores, y regresó al frente de 80 hombres, con los que derrotó al coronel Francisco Aldao el 16 de octubre de 1820, en el combate de La Rioja. A continuación desconoció la autoridad de Ocampo e hizo que la legislatura eligiera gobernador a Nicolás Dávila. Reforzó su poder militar incorporando a los "Auxiliares de los Andes" a sus fuerzas.
Sin embargo, luego de acceder al gobierno provincial, los Dávila desconfiaron de Quiroga por el prestigio que éste había obtenido entre la población. Tras eliminar en un duelo a Miguel Dávila en la batalla de El Puesto, Facundo Quiroga accedió provisionalmente al gobierno provincial. Si bien renunció a éste unos meses después, desde entonces se mantuvo como el caudillo indiscutido de los riojanos.

El caudillo federal contra el gobierno nacional unitario

Establecido el gobierno federal, aumentó su fortuna mediante la concesión obtenida del gobierno local, en conjunto con los grupos riojanos y porteños, para explotar las minas de cobre y plata de la región, y de esta manera poder acuñar moneda propia en 1821 hasta 1823, de estilo macuquina y de diferentes denominaciones —1/2R; 1R; 2R y de 4R— en 1824 empezó a copiar el formato de las del año XIII, y debido a su gran éxito y aceptación riojana, trascendió las fronteras provinciales, extendiéndose a todas las Provincias del Río de la Plata (1824 - 1837), también de diferentes denominaciones —reales y soles de plata: 1R; 2S; 4S; 8R, y escudos de oro: 2E; 8E—.
Hasta ese momento, Facundo era un militar destacado con cierta inclinación a imponer su voluntad sin consideraciones, pero de ninguna manera un caudillo violento o sanguinario, como lo sería posteriormente.7 Tampoco se inclinaba decididamente hacia el federalismo ni hacia el unitarismo. Más tarde declararía que era unitario por convicción, pero que se hizo federal porque ésa era la voluntad de los pueblos. Pese a que lideró la provincia durante más de una década, y tuvo decisiva influencia en las provincias vecinas durante muchos años, sólo fue gobernador oficial de su provincia de La Rioja unos cuatro meses.
Cuando el ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires, Bernardino Rivadavia, concedió a inversores británicos esas minas, sobre las cuales ese gobierno no tenía derechos, Quiroga se alineó con los enemigos de los porteños, en defensa de sus empresas mineras.
También consideró que la autonomía de su provincia se veía perjudicada por la leva forzada realizada por el coronel Gregorio Aráoz de La Madrid en Tucumán y Catamarca para la Guerra del Brasil.
Por último, consideró lesivo a la Iglesia Católica el tratado realizado por el gobierno de Buenos Aires (como encargado de las relaciones exteriores del conjunto de las Provincias Unidas) con Gran Bretaña, por el cual se establecía la libertad religiosa. Por esas tres razones decidió tomar partido en la lucha entre unitarios -partidarios de un gobierno central y liberal fuerte establecido en Buenos Aires- y federales. En más de una oportunidad llevó al frente de sus tropas una bandera negra con la inscripción "Religión o Muerte", como manifestación de oposición a la política religiosa liberal de Rivadavia. De Facundo ha llegado la historia oral según la cual era un devoto cristiano católico que todos los días leía alguna parte de La Biblia. Estaba asesorado por fray Pedro Ignacio de Castro Barros, quien había sido diputado por el cabildo de La Rioja durante el Congreso de Tucumán en el año 1816.
Por su parte, Rivadavia fue electo presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata por el Congreso General de 1824, aunque, inicialmente, sin una constitución que lo avalara. Su política fue decididamente centralista y pretendió imponer su voluntad por la fuerza a los gobiernos provinciales opositores despreciando a los caudillos como Quiroga; ésto y las actividades punitivas contra los federales del general tucumano unitario Aráoz de La Madrid hizo que, durante plena guerra Guerra del Brasil, cuando Argentina requería el máximo de cohesión, Quiroga se encontrara forzado a liderar la rebelión de las provincias del interior ante el centralismo porteño. De modo tal que se negó a enviar tropas y víveres para hacer frente a la guerra contra el imperio brasileño que había invadido la Provincia Oriental del Uruguay. Igulamente se dedicó en continuar con la guerra civil en el interior a fin de imponer gobiernos afines a su causa.8
En la provincia de Catamarca estubo por iniciarse un enfrentamiento interno en 1825, entre el gobernador Gutiérrez y los partidarios del ex gobernador Eusebio Gregorio Ruzo, entre quienes se encontraban los Molina, Soria, Correa y Acuña, que se pudo evitar por la mediación de Quiroga, el cual figuró como garante entre el gobernador Manuel Antonio Gutiérrez y sus opositores. Pero Gutiérrez violó el acuerdo, reiniciando la guerra civil y provocando la intervención del caudillo riojano en su contra. Éste invadió Catamarca y —tras breve resistencia— lo derrocó con el apoyo de fuerzas enviadas por el caudillo cordobés Juan Bautista Bustos y el santiagueño Juan Felipe Ibarra, colocando en el poder al licenciado Pío Isaac Acuña.
El gobernador depuesto llamó en su ayuda a Lamadrid, que se había apoderado del gobierno de la provincia de Tucumán. Éste invadió Catamarca y repuso a Gutiérrez en el gobierno catamarqueño.
Quiroga marchó nuevamente sobre Catamarca, expulsó a Gutiérrez, repuso en el mando a Acuña y siguió camino hacia Tucumán. Casi en el límite entre ambas provincias, Quiroga derrotó a Lamadrid en la batalla de El Tala, el 27 de octubre de 1826; creyendo que Lamadrid había muerto, Quiroga dio por terminada la campaña.
De allí pasó a San Juan, donde aseguró el poder para el partido federal, colocando en el gobierno a un pariente suyo. Ese mismo año de 1826, el Congreso sancionó una constitución unitaria, que fue rechazada por la mayor parte de las provincias. Sólo Salta y Tucumán aprobaron esa constitución. El enviado por el Congreso para presentar la constitución a Quiroga encontró a éste en San Juan, recostado sobre su recado en un campo de alfalfa, bajo un toldo de cuero. Sin levantarse, garabateó en la primera hoja "Despachado" y envió al diputado porteño de regreso a Buenos Aires.
Cuando supo que Lamadrid había sobrevivido y que nuevamente ocupaba el gobierno de Tucumán, además de reponer a Gutiérrez en el de Catamarca y de invadir Santiago del Estero, volvió a salir a campaña: pasando por Santiago del Estero y reuniendo a las suyas las fuerzas de su gobernador, Juan Felipe Ibarra, se dirigió sobre Tucumán. Allí derrotó por completo a Lamadrid en la batalla de Rincón de Valladares, el 6 de julio de 1827. Impuso una fuerte contribución a la provincia para resarcirse de los gastos que le habían obligado a hacer. Como la legislatura se negó al pago de esa indemnización, le escribió:
"... si no se me satisface antes de las dos horas de este día, me haré pagar, no la suma de 24.000 pesos, sino todos los gastos que he hecho, y todas las pérdidas que he sufrido en mis negocios. Cuidado, pues, no haya equivocación. Las generosidades tienen sus límites... pasada la hora mencionada, sin haber recibido la pequeña suma que pido, empezaré a hacer sentir inmediatamente los estragos de la guerra."
Ante la amenaza cobró lo exigido sin problemas y colocó un gobierno federal en Tucumán. La batalla de Rincón aceleró la renuncia del presidente Rivadavia al gobierno nacional, y desde entonces controló la política de las provincias de Cuyo, La Rioja y Catamarca, y tuvo una fuerte influencia sobre Santiago del Estero y Córdoba.

Las derrotas de La Tablada y Oncativo

En 1829, el general unitario cordobés José María Paz invadió la provincia de Córdoba y derrocó a su gobernador, el caudillo federal Juan Bautista Bustos. Este llamó en su auxilio a Quiroga, que reunió fuerzas de las provincias que controlaba e invadió Córdoba. Esquivando al ejército de Paz, que había salido a enfrentarlo, logró tomar la capital de la provincia. Pero, para evitar sufrimientos a la población, la abandonó para enfrentar a Paz en la batalla de La Tablada, del 22 de junio. La superior capacidad de Paz para manejar su artillería decidió la batalla en su favor. Paz venció un efecto de guerra psicológica en sus principales encuentros con Quiroga ya que las huestes de Quiroga -debido a su carácter aguerrido- llegaron a ser mitificadas como "campiagos" (seres mitad hombres mitad tigres -o yaguaretés-).9
Al día siguiente, cuando Paz regresaba a la ciudad, fue nuevamente atacado por Quiroga, en lo que, según expresión del propio Paz, fue
"... la operación militar más arrojada de la que he sido testigo o actor en mi larga carrera... Me he batido con tropas más aguerridas, más disciplinadas, más instruidas, pero más valientes, jamás."
Quiroga fue nuevamente derrotado y tuvo que huir a su provincia.
Ee esta célebre batalla formaba parte, por su valentía y lealtad, de la escolta personal de Facundo Quiroga el entonces jovencísimo Ángel Vicente Peñaloza (más conocido por su apodo: El Chacho).
Al llegar a La Rioja, encontró que algunos personajes estaban festejando su derrota. Hizo fusilar a diez personas y ordenó que toda la población de la ciudad se trasladara a los Llanos con sus haciendas y destruyera todo lo que no se podían llevar. A partir de ese momento, Quiroga fue realmente el Tigre. Varios de sus enemigos, como La Madrid, fueron tan crueles como Quiroga. El mismo Paz hizo fusilar a varios prisioneros de La Tablada y envió expediciones a "pacificar" las sierras de Córdoba, que se saldaron con muchos federales fusilados.
Quiroga decidió volver a enfrentar a Paz. Le escribió una larga carta en que le decía que
"...las armas que hemos tomadas en esta ocasión no serán envainadas sino cuando haya una esperanza siquiera de que no serán los pueblos nuevamente invadidos. Estamos convenidos en pelear una vez para no pelear toda la vida. Es indispensable ya que triunfen unos u otros, de manera que el partido feliz obligue al desgraciado a enterrar sus armas para siempre."
A continuación invadió Córdoba por segunda vez, dividiendo sus tropas en dos columnas; una, bajo su mando directo, avanzó desde San Luis por el sur, mientras la otra, mandada por el gobernador riojano Benito Villafañe, marchaba por el norte. Paz decidió salirle al cruce a Quiroga. El gobernador porteño Juan Manuel de Rosas envió dos mediadores a tratar de evitar la batalla, pero el hábil estratega Paz los utilizó para engañar a su enemigo: los envió a su campamento e inmediatamente avanzó hacia el ejército federal. Creyendo que todavía estaba en vigencia una tregua, Quiroga fue sorprendido y derrotado el 25 de febrero de 1830, en la batalla de Oncativo (llamada también de la Laguna Larga).
Quiroga huyó hacia Buenos Aires, mientras Paz invadía las provincias que el riojano había dominado y formaba la Liga Unitaria o Liga del Interior, de la cual Paz era el jefe militar y político. Rosas lo hizo recibir como a un vencedor, pero permaneció en la casa de su socio Costa, alejado de las cuestiones militares.

La victoria federal

El general Lamadrid, que no había podido enfrentar a Quiroga en la batalla, fue nombrado gobernador de La Rioja, mientras Villafañe se exiliaba en Chile. Lamadrid se dedicó a perseguir a los federales y fusilar a decenas de ellos. También a saquear los bienes de Quiroga, entre ellos, los "tapados" de dinero (bolsas enterradas en medio del campo, en lugares conocidos sólo por el dueño), a los que accedió por medio del soborno y la tortura. Lamadrid obligó a la madre de Quiroga a barrer la plaza de La Rioja cargada de cadenas.
En respuesta, Quiroga decidió volver a la lucha que había abandonano: pidió a Rosas fuerzas con que regresar a la lucha. Dado que el gobernador porteño junto al santafesino Estanislao López estaban invadiendo Córdoba, sólo pudo poner a su disposición unos 450 delincuentes y vagos de la cárcel. Facundo los entrenó con cuidado y pronto los convirtió en soldados.
A principios de 1831, Quiroga avanzó por el sur de Córdoba hacia Cuyo. En el camino se le unieron varios soldados desertados del ejército de Paz en la batalla de Fraile Muerto.10 Ocupó la villa de Río Cuarto después de una violenta batalla, y poco después derrotó sobre el río Quinto al coronel Juan Pascual Pringles, que fue muerto por un oficial ante quien no se quiso rendir. El coronel Pringles, héroe de la campaña del general José de San Martín al Perú, era muy respetado por Quiroga, que gritó al oficial que lo había matado:
"¡Por no manchar con tu sangre el cadáver del valiente coronel Pringles, no te hago pegar cuatro tiros ya mismo! ¡Cuidado, otra vez, miserable, que un vencido invoque mi nombre!"
Pocos días después enfrentaba en Mendoza al gobernador José Videla Castillo en la batalla de Rodeo de Chacón, del 22 de marzo de 1831. Quiroga dirigió la batalla desde el pescante de una diligencia, señalando lo que quería mostrar con una cañita: el reuma no le permitía montar. Con esta victoria consiguió el control de San Luis y Mendoza, mientras sus partidarios recuperaban San Juan y La Rioja.
Unos días más tarde, recibió la noticia de que su mejor amigo, el general Villafañe, había intentado regresar desde Chile. Pero en el camino se había cruzado con un oficial unitario que lo había asesinado.11 Perdió los estribos, y cometió el acto más monstruoso de su carrera: mandó fusilar a todos los prisioneros de Río Cuarto y de Rodeo de Chacón que estaban en el cuartel: en total, veintiséis muertos. Fue el único asesinato en masa que ordenó Quiroga, a pesar del mito establecido por Sarmiento, de que mataba gente cada vez que le venía en gana.
Por su parte, Paz fue capturado por las fuerzas de Estanislao López, y el mando pasó a Lamadrid. Éste se retiró a Tucumán, para hacerse fuerte en su propia provincia. Hasta allí lo fue a buscar Quiroga, que lo venció (por tercera vez) en la batalla de La Ciudadela, el 4 de noviembre de 1831. Esta batalla terminó con la Liga Unitaria.12
Estando en Tucumán, envió a la esposa del general Lamadrid -quien se encontraba refugiado en Bolivia- a su encuentro, sin molestarla y con escolta oficial; también le envió una carta, recordándole el trato que él había dado a su madre. La terminaba con una despedida digna de su autor:
"¡Adiós, general, hasta que nos podamos juntar para que uno de los dos desaparezca!, porque esta es la resolución inalterable de su enemigo Facundo Quiroga."
. El gesto que tuvo Quiroga fue siempre tenido en cuenta por el general Lamadrid quien, al enterarse que Quiroga había permitido el viaje de su familia le contestó:
"...Usted general podrá ser mi enemigo cuanto quiera, pero el paso que ha dado de mandarme a mi familia la cual espero con ansia, no podré olvidarlo jamás".

Ideas constitucionales de Quiroga

El control de la Confederación Argentina pasó a estar en manos de los federales. En particular, de Rosas, López y Quiroga. Mientras Rosas logró mantener buenas relaciones con ambos, Quiroga y López comenzaron a tener problemas. En primer lugar, Quiroga pretendía tener algún derecho sobre Córdoba, donde López había nombrado gobernador a un federal de su mayor confianza, José Vicente Reinafé, que junto con sus hermanos formaba un clan que gobernaría la provincia por algo más de tres años. También tuvo problemas por un caballo, que había sido de Facundo pero estaba en poder de López.13
Quiroga pasó los siguientes años en Buenos Aires, donde desempeñó un papel relevante: allí se debatía si el país debía darse o no una Constitución federal. Quiroga era partidario de una rápida organización nacional, pero otros caudillos —especialmente Rosas— no estaban de acuerdo, ya que sostenían que aún debía esperarse a que maduren las condiciones.14
Las ideas constitucionales de Quiroga aparecen expuestas en la carta que le enviara a Pío Isaac Acuña, destacado dirigente del partido federal catamarqueño y presidente de la Sala de Representantes de esa provincia:
"Señor Don Pío Isaac Acuña. San Juan, noviembre 1° de 1833."
"Mi apreciado compatriota:
He recibido la estimada carta de Ud. de fecha 8 de octubre pasado, cuyo contenido se reduce a preguntarme sobre la constitución particular que debe darse a esa provincia. Reconozco agradecido los conceptos con que me honra en su mencionada carta, pero me permitiré decirle que, aún cuando yo fuese capaz de dar consejo sobre las hechuras de las leyes constitucionales, no lo podría hacer ciertamente sin contradicción de los mismos principios de libertad por que he combatido. Es muy necesario que los pueblos hagan la constitución peculiar que caracteriza los derechos sociales, y arregle su régimen institucional para poder arribar a formar, de este elemento, la constitución nacional. Pero también es un princpio que estos códigos deben ser exclusivamente obra de las legislaturas, sin la más pequeña ingerencia de los hombres de mi profesión. El militar debe obedecer y defender las leyes; no dictarlas. Así, pues, a la representación de esa provincia incumbe el trabajo de formar la particular constitución de ella. Y como de quien es exponer, es también quitar los errores que la práctica y la experiencia manifiestan, pueden sinceramente corregirse. Pues la primera garantía de una constitución liberal consiste en poderse variar y restringir siempre que la razón y la justicia lo demanden. Conozo las dificultades que en todos los pueblos se tocarán por la falta de luces y de recursos, pero es superable cuando se trabaja con buena fe en favor del bien general. Los varios códigos que se han dado en las legislaturas de las demás repúblicas, y los que han salido de la nuestra, aunque no hayan tenido efecto, sirven para descubrir las cosas que deben ser objeto de la constitución; o enseñar, al menos, el sistema de organización. Y lo demás debe hacerlo el conocimiento práctico del país, sus necesidades y sus relaciones."
"Ninguna otra cosa me es lícito decir a Ud. sobre la materia, sin aventurar el carácter de la libertad que debe marcar los pasos de esa Legislatura. Concluyo, pues, repitiéndome reconocido a su afecto, y protestando el que me anima por la benemérita provincia, cuya felicidad desea este su compatriota muy afecto que besa su mano. Juan Facundo Quiroga"15

La Campaña al Desierto

Nominalmente Quiroga fue el comandante de la Campaña al Desierto que el exgobernador Rosas emprendió contra el indio en el año 1833. Pero, en la práctica, la llevaron a cabo el gobernador de Mendoza, José Félix Aldao, los gobiernos de San Luis y Córdoba, y el propio Rosas, que fue quien más provecho obtuvo con la misma.

Los hermanos Reinafé

El comandante de la columna del centro, José Ruiz Huidobro, era un oficial que había acompañado a Quiroga en su campaña de 1831, y al regresar intentó derrocar a los Reinafé. Pero fue derrotado por la rápida reacción de éstos, y pagó con varios meses de cárcel su intento. Dado que era evidente que detrás de Ruiz Huidobro estaba Quiroga, los Reinafé decidieron que éste era un peligro para ellos. Era, además, un adversario peligroso para su jefe, Estanislao López.
En Buenos Aires, Quiroga se dedicó a la administración de la estancia que compró en San Pedro. En esa misma zona viven aún sus descendientes, entre los cuales varios heredaron su nombre completo de Facundo Quiroga. Durante su estadía fue el único que se atrevió a visitar al expresidente Bernardino Rivadavia en el buque en que llegaba de vuelta, al que no se permitió desembarcar y se envió de regreso al exilio.

El crimen de Barranca Yaco

A fines de 1834 estalló una guerra civil entre las provincias de Salta y Tucumán, cuyos gobernadores, Pablo Latorre y Alejandro Heredia, se habían enemistado por la autonomía de la provincia de Jujuy. El gobernador porteño Manuel Vicente Maza envió a mediar al general Quiroga, con instrucciones especialmente escritas para él por Rosas, que lo acompañó un tramo del viaje.16
En el viaje de ida, varios amigos le avisaron que los Reinafé querían matarlo; pero desoyó los avisos y siguió camino sin problemas. Al llegar a Santiago del Estero se enteró de que la guerra civil en el norte había finalizado y que Latorre había sido asesinado. Se dedicó a mediar para lograr una serie de tratados entre las provincias del norte, entre cuyas cláusulas figuraba la autonomía jujeña.
Iniciado su camino de regreso a principios del año siguiente, tuvo nuevos avisos sobre que había planes para asesinarlo. Pero tal vez tenía más miedo a pasar por cobarde que a la muerte. El 16 de febrero de 1835, una partida al mando del capitán de milicias cordobés Santos Pérez emboscó su carruaje en los breñales de un lugar solitario llamado Barranca Yaco, en el norte de la provincia de Córdoba. Quiroga se asomó con tono envalentonado (algo que le había dado buen resultado en las batallas) por la ventana de la galera exclamando
«¿Quién manda a esta partida?»
siendo -como toda respuesta- muerto de un tiro en un ojo por Santos Pérez. Su cuerpo fue luego tajeado y lanceado, y todos los demás miembros de la comitiva fueron asesinados también. Entre ellos se contaba su secretario, el exgobernador de la provincia de San Luis, José Santos Ortiz y un niño.
Asesinato de Facundo Quiroga.
El cuerpo de Quiroga fue inhumado en la Catedral de Córdoba.

Consecuencias de Barranca Yaco

El 8 de enero de 1836, la viuda de Quiroga reclamó el cadáver de su esposo. Rosas envió a su edecán, el coronel Ramón Rodríguez, quien buscó y regresó de Córdoba a Buenos Aires con sus restos mortales en medio de una gran pompa y en una imponente carroza pintada toda de rojo punzó, el color federal de uso obligatorio impuesto por el gobernador porteño.
El gobierno decretó honras fúnebres, el 7 de febrero el cadáver de Quiroga fue depositado en la iglesia de San José de Flores, el 19 de febrero de 1836 sus restos fueron homenajeados en la iglesia de San Francisco y luego trasladados al Cementerio de la Recoleta.
Tumba de Facundo Quiroga en el Cementerio de la Recoleta.
Al saberse quién había sido el asesino, Rosas aprovechó el cargo sobre el asesinato de Quiroga recayéndolo sobre los hermanos Reinafé. Éstos fueron derrocados y ajusticiados unos años más tarde junto a Santos Pérez. Los opositores a Rosas lo acusaron de estar tras el homicidio.17 Tal vez fue asesinado por venganza, pero también para favorecer a Estanislao López; si fue así, el plan fracasó por completo: López perdió el control de Córdoba y Entre Ríos, y también mucho de su prestigio. Todo el poder en la Argentina pasó rápidamente a Rosas, que se transformó en el único líder del Partido Federal y controló la situación política en gran parte de las provincias argentinas. Entre las que pasaron a ser dirigidas por partidarios de Rosas ese mismo año, llaman la atención los casos de Córdoba, que había sido mandada por los asesinos de Quiroga, y La Rioja.
La trágica muerte de Facundo Quiroga dio vida a composiciones folclóricas, literarias y leyendas populares tanto entre los gauchos que lo amaron y temieron, como entre las personas cultas. La leyenda de Facundo que nace en Barranca Yaco perduró, al punto de que en el siglo XX Jorge Luis Borges -como otros autores- lo recordó con una memorable poesía considerada entre los más alto de la literatura castellana.18
El cadáver de Facundo Quiroga, por decisión de sus familiares, se mantuvo en el Cementerio de la Recoleta. Allí se conservó el monumento funerario pero su féretro fue escondido en una pared tras la caída de Rosas en 1852, para evitar venganzas sobre su cadáver de parte de los enemigos de ambos.
En 1877 fue construido cerca del pórtico de la entrada del Cementerio un pequeño monumento de mármol blanco representado a una dolorosa con una placa que lleva la siguiente inscripción:
“Aquí yace el general Juan Facundo Quiroga. Luchó toda su vida por la organización federal de la República”.
Su cadáver fue redescubierto el 9 de diciembre de 2004.19

Valoración histórica

Juan Facundo Quiroga fue un militar excepcionalmente valiente, decidido y capaz, cuya mayor desgracia fue medirse dos veces con el único general enemigo que fue superior a él: José María Paz.
Quiroga se fue haciendo progresivamente más cruel, empujado por la crueldad de sus enemigos -especialmente de Lamadrid quien había vejado o afrentado a los parientes más queridos de Quiroga— y por la frustración de las derrotas. Aprovechó estratégicamente el terror que su imagen creaba a su alrededor.
Como político, era un federal convencido que defendió la autonomía de su provincia y de sus provincias vecinas, pero que nunca se decidió a luchar por la organización constitucional del país. Al final de su vida cayó envuelto en confusas luchas por el poder a nivel nacional, rodeado de conspiraciones que él había contribuido a crear.
La imagen terrible de Facundo se cristalizó con el libro de Domingo Faustino Sarmiento, "Civilización i Barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga" —editado en 1845 en Santiago de Chile— más conocido como "Facundo: Civilización y Barbarie". La popular obra es un panfleto político, que si bien posee algunas inexactitudes históricas, contiene un ataque al dictador Rosas a través de quien había sido su aliado. Por otro lado, el objetivo de Sarmiento fue la demostración de la tesis de que las guerras civiles argentinas dirimeron el conflicto entre la civilización —civilización occidental, representada por Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos— y la barbarie —identificada con los indígenas, los españoles y las personas de Rosas y Quiroga. Fuera de su indudable valor literario, el relato de Sarmiento se ajusta específicamente a ese objetivo. Sobre la base de considerar el testimonio de Sarmiento como una obra historiográfica fidedigna se creó posteriormente una verdadera leyenda negra sobre los federales20 en la que ellos simbolizaron la arbitrariedad, la violencia, la incultura y la tiranía.
En respuesta a la clásica posición mayoritaria de las Academias -sostenida hasta el presente- los historiadores revisionistas del siglo XX crearon otra, de tendencia opuesta pero minoritaria, en la cual Facundo Quiroga aparece cruel sólo por necesidad.

Notas

19.                      El departamento y sierra de Los Llanos es una región de frontera riojana cercana a las provincias de Córdoba, San Juan y Santiago del Estero caracterizada por sus sierras bajas y redondeadas bastante desérticas en donde se realizaba una ganadería extensiva a cargo de gauchos. El nombre de "Llanos" le viene de la familia que fue la primera en poblarla. Hacia mediados del siglo XVIII se comenzó a poblar con algunas comunidades muy pobres de ganaderos, cuya única actividad industrial era fabricar aguardiente. El clima y la vegetación deben haber sido muy distintos en el siglo XIX que hoy, ya que se alcanzó a reunir una población dispersa, pero bastante numerosa. Los Llanos fueron un factor principal en la política militar riojana, al menos, hasta algún tiempo después de la década de 1860. Varios de los apellidos de los vecinos de Quiroga fueron también los de futuros gobernadores riojanos del siglo XIX: Peñaloza, Bustos, Bazán, Ontivero, Tello y Orihuela. Pero por entonces era solamente una región pobre y marginal.
20.                      Su estilo literario, interesante, era curiosamente elegante y dirtecto, evitaba las formalidadeas inútiles y los giros europeizantes de los educados porteños, algo muy raro en su época. Por otro lado tenía un dominio intenso de la Biblia, de la cual sabía de memoria extensos pasajes (y hacía de ellos curiosas interpretaciones).
21.                      Antes que Quiroga, el comandante de los Llanos era Fulgencio Peñaloza, tío de Ángel Vicente Peñaloza, el "Chacho".
22.                      Uno de los problemas más serios para el conocimiento de la vida de Quiroga es el clásico libro de Sarmiento, Facundo o civilización y barbarie, que fue en realidad un alegato político en contra de Juan Manuel de Rosas, justificado por la biografía de Facundo. Facundo empieza con una advertencia del autor, en la cual aclara que los hechos en el libro no tienen precisión histórica y al referirse a las etapas tempranas de su vida, sencillamente inventó lo que no sabía. No es una presunción, en una carta a un amigo confesó haber inventado muchas cosas en este libro, para obtener un efecto político mayor.
23.                      Entre los prisioneros que intentaron escapar y terminaron muertos figuraba el general José Ordóñez, que había vencido a Bernardo O'Higgins en Talcahuano y a José de San Martín en la Batalla de Cancha Rayada.
24.                      Otros autores consideran que Quiroga estaba preso por razones políticas, y lo que usó fue un asta, según propia declaración en el archivo de San Luis. No está claro de qué clase de asta hablaba, si la de una bandera o un cuerno de vaca (chifle) de los que se usaban para transportar pequeñas cantidades de agua.
25.                      José María Rosa (1841). Historia argentina: Unitarios y federales (1826-1841). Editorial Oriente. Buenos Aires, pp. 3.
La táctica de Facundo -que usó en todas sus batallas- consistía en simular una carga, retirarse, dejarse perseguir en aparente derrota y volver las riendas a todo impulso mientras la reserva cargaba por retaguardia. Esa maniobra realizada con magníficos jinetes y una tropa disciplinada hasta el heroísmo le dio siempre la victoria, menos contra el general Paz. (...)
26.                      Parte del dinero destinado al proyecto de minas en La Rioja fue desviado a financiar el ejército de Lamadrid, en su política agresiva de interferencia en los asuntos internos de la provincia de Catamarca; y, por ende, de ataque a los gobiernos aliados del partido federal catamarqueños — el de La Rioja, entre ellos. Véase Hugo R. Galmarini, Del fracaso unitario al triunfo federal. Memorial de la Patria, tomo V, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984. ISBN 950-508-231-2
27.                      La gente creía que las tropas al mando de Quiroga se transformaban en hombres-tigres invencibles.
28.                      Estos habían sido soldados de Quiroga, unidos a la fuerza al ejército unitario. Al comenzar la batalla de Fraile Muerto, se pasaron a las fuerzas federales, y luego pidieron al jefe federal que les permitiera unirse a Facundo.
29.                      Al parecer, se trataba del mismo oficial que había asesinado, años antes, al héroe de la independencia chilena Manuel Rodríguez por orden de Bernardo de Monteagudo.
30.                      Después de la batalla cometió el último de sus desmanes, al fusilar a 34 oficiales aunque algunos negaron esta matanza.
31.                      La rivalidad entre Quiroga y López tuvo visos muy singulares: Quiroga poseía un caballo negro predilecto llamado "El Moro", se decía que tal caballo adivinaba si vencería o no en una batalla. Tras la derrota de Oncativo, el segundo del general Paz: el general Gregorio Aráoz de La Madrid ocupó a la ciudad de La Rioja y -además de insultar a la esposa de Quiroga y de engrillar en una picota a la madre de Quiroga- capturó al caballo preferido de Facundo, "El Moro". El animal fue encontrado en la ciudad de Córdoba por hombres de Estanislao López, quien se lo apropió. Quiroga elevó enérgicas protestas y amenazó con una guerra abierta a López. Rosas medió, a través de su primo Tomás de Anchorena, entre ambos caudillos, aunque nunca logró la devolución del caballo. Aprovechando la situación, López afrentó nuevamente a Quiroga, diciéndole que "El Moro" era un "matungo" (es decir un caballo de poco valor).
32.                      Varios autores, desde David Peña en adelante, han hecho mucho hincapié en las diferencias de criterio entre Rosas y Quiroga, en especial sobre la oportunidad para sancionar una constitución. En la práctica, Facundo no tenía suficiente interés en el tema como para poner en peligro el triunfo federal, y claramente se dejó dominar por el sentimiento generalizado en Buenos Aires, donde una proyecto de constitución federal era una amenaza para la superioridad de la provincia más poderosa.
33.                      Original en el Archivo de Quiroga, en poder de Jorge F. Demarchi, y copia fotográfica en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Esta carta fue publicada también por Pedro de Paoli en su obra "Facundo", Buenos Aires, 1952 y reproducida en la nota (1) del Capítulo XIX de la Historia de Catamarca del Pbro. Ramón Rosa Olmos, ps. 148/149.
34.                      Estas instrucciones, conocidas como la “carta de la hacienda de Figueroa", son la más clara demostración del pensamiento de Rosas en cuanto a la no oportunidad de la sanción de una constitución. Si bien los argumentos son claramente válidos, las razones que parecen haber inclinado a Rosas a oponerse a una posible constitución estaban más relacionados con el dominio porteño sobre el país.
35.                      Santos Pérez acusó a Rosas en el momento de ser ejecutado. Antes de morir fusilado exclamó: ¡Rosas es el asesino de Quiroga!
36.                     
El General Quiroga va en coche al muere.
El madrejón desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frío del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.
El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galerón enfático, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.
Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El General Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.
Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.
Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida en estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?
Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de la puñaladas lo mentó a Juan Manuel.
Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y caballos.